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Una madre pide que su hijo con autismo tenga un sitio tranquilo y el colegio pone su pupitre en el baño

Danielle Goodwin, una madre estadounidense que vive en Bellingham, en el estado de Washington, ha denunciado públicamente que han mandado a su hijo con Trastorno del Espectro Autista (TEA) a estudiar al baño, con el pupitre en el inodoro. Este dato ha sido corroborado el centro de Secundaria Whatcom, en un comunicado.

Todo empezó cuando Goodwin le pidió a la profesora de su hijo que le pusiera en un sitio tranquilo para que pudiera concentrarse y hacer sus tareas. El niño realiza este año un curso de transición entre Primaria y Secundaria. En el curso anterior, al joven se le permitía estudiar en la biblioteca, pero se le ha negado este curso.

“Encontramos sus cosas en el baño”, ha declarado la Googwin a CNN affiliate KOMO. “Me quedé estupefacta. Estaba en shock. Tomé la fotografía porque simplemente no me creía lo que estaba ocurriendo”, explica la mujer. El colegio la contestó que “se había decidido por ese espacio ya que nunca se usaba”. La profesora también dejó al niño una colchoneta en el suelo del baño para que pudiera dormir la siesta. 

“No me puedo creer que alguien pensara que era una buena idea que el niño se quedara en el baño”, ha declarado la abogada de la familia a la misma CNN. “Hay muchas soluciones sin necesidad de humillar a nadie”. La abogada ha recalcado que en sus 15 años de profesión “esto es lo peor que he visto en un centro público”.

Por su parte, el director del centro Greg Baker ha declarado que “por lo que sabemos, ese espacio se usa como almacén, no como lavabo […]. La solución dada al hijo de Goodwin es un ejemplo de un claustro dando una solución temporal. Debido a la falta de fondos del Estado, los centros escolares frecuentemente tienen espacios limitados a solicitudes socioemocionales. Creo que la idea fue bienintencionada al principio”.

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un trastorno neurobiológico del desarrollo que ya se manifiesta durante los tres primeros años de vida y que perdurará a lo largo de todo el ciclo vital. La situación vivida por Goodwin y su hijo es un caso más para este colectivo y una lucha constante de familiares y organizaciones para que las personas con TEA no sufran discriminación. añadido.

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