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El Guardia Civil que era jefe de una banda de narcos con cuatro asesinatos a sus espaldas y que se compró un castillo

Amador Pérez Luque, un guardia civil de 49 años, dirigió supuestamente durante diez años y hasta fechas recientes el tráfico de drogas en parte de la Costa del Sol y tuvo responsabilidad en al menos cuatro asesinato

Amador Pérez Luque, un guardia civil de 49 años, dirigió supuestamente durante diez años y hasta fechas recientes el tráfico de drogas en parte de la Costa del Sol y tuvo responsabilidad en al menos cuatro asesinatos, todos ellos vinculados al tráfico de estupefacientes, según cuenta El Mundo.

Estas actividades llevaron al agente a comprarse un castillo valorado en un millón de euros en Alhaurín de la Torre e incluso la gestión del Templo del Motor, un circuito de motocicletas que supuestamente usó para blanquear sus ganancias.

A Pérez Luque le acusa la propia Guardia Civil, concretamente su Servicio de Asuntos Internos (SAI), que le ha investigado meticulosamente durante cuatro años. Los propios investigadores han denunciado que otros miembros del cuerpo a su vez les investigan a ellos, utilizando las bases de datos de la propia Benemérita, y presuntamente por orden del propio Pérez Luque. Esa parte del caso se está investigando actualmente.

El presunto guardia narcotraficante intenta, en teoría y según la Guardia Civil, amedrentar a sus compañeros en su momento más difícil: el juicio que formalmente arranca este miércoles, en el que la Fiscalía de Málaga le pide 23 años de cárcel por el asesinato de una mujer que fue testigo de sus manejos y cuya muerte provocó después un reguero de asesinatos.

El 20 de abril de 2008, Lucía Garrido fue cruelmente asesinada cuando entraba en su casa, en un chalet de Alhaurín de la Torre, a 20 kilómetros de Málaga, en una finca denominada Los Naranjos.

Cuando iba a entrar en su casa, a Lucía Garrido alguien le rompió el cráneo con un ladrillo, luego la apuñaló en el cuello y le seccionó la yugular externa y, de remate, la ahogó en la piscina mientras intentaba escapar. La investigación fue encomendada al Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Málaga, pero la investigación terminó varada.

Un año después, el 25 de abril de 2009, dos colombianos murieron a balazos en Los Naranjos, en extrañas circunstancias. Manuel Alonso, el ex marido de Lucía Garrido, se declaró autor de los disparos e invocó legítima defensa, pues alegó que los colombianos vinieron a robarle. El Juzgado de Instrucción 10 de Málaga aceptó su versión y sobreseyó los hechos.

Sin embargo, los colombianos habían disparado ocho veces sin impactar en Alonso, pero ambos habían resultado muertos de dos disparos (los únicos realizados por el dueño de la finca) a bocajarro.

Transcurrieron varios años y las pesquisas quedaron en vía muerta hasta 2014, cuando la juez de Violencia sobre la Mujer 1 de Málaga encargó la investigación a Asuntos Internos. Los agentes hicieron con 6.000 llamadas telefónicas vinculadas a investigaciones de Policía Nacional en Los Naranjos, las exprimieron y rápidamente se desveló que la finca era una guardería de droga, y los dos colombianos en realidad iban a robar allí 150 kilos de cocaína.

La banda la lideraba, supuestamente, Amador Pérez Luque, un viejo conocido de Asuntos Internos, que ya había recibido avisos de la DEA estadounidense y de la agencia antidroga británica avisando de que un guardia civil aparecía en el epicentro del narcotráfico de la Costa del Sol, según sus fuentes.

Los investigadores descubrieron que el intento de robo de los 150 kilos de cocaína que se escondían en la finca Los Naranjos fue organizado por dos guardias civiles corruptos, el mencionado Amador y José Antonio Bandera. Droga, asesinatos, agentes corruptos… una historia que supera a algunas ficciones.

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