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Vídeo | Un paso más en el acoso: fascistas despliegan una pancarta gigante frente a la casa de Iglesias y Montero

Se trata del último acto de acoso a los políticos cuando ya van ya más de 70 jornadas de asedio diario.

Se trata del último acto de acoso a los políticos cuando ya van ya más de 70 jornadas de asedio diario.

«La cloaca eres tú». Esta es la frase que se podía leer en la pancarta que este martes pasadas las 21 horas los acosadores del vicepresidente Pablo Iglesias y la ministra Irene Montero han desplegado frente a la casa de Pablo Iglesias e Irene Montero. La idea era hacer que la pancarta, gracias a los globos de Helio, sobrevolara la casa de Iglesias y Montero. Sin embargo la pancarta era más pesada de lo que podían soportar los hinchables.

Se trata del último acto de acoso a los políticos cuando ya van ya más de 70 jornadas de escrache diario. El 15 de mayo aporrearon por primera vez el aire las cacerolas y se escucharon los primeros gritos, sin interrupción desde entonces.

Las quedadas intimidatorias ante el domicilio familiar del vicepresidente segundo y la ministra de Igualdad se han producido, precisa, única y exclusivamente porque ejercen esos cargos. La excepcionalidad de este acoso tiene que ver con la reiteración en la acción que abre la duda de donde termina una libre muestra de protesta y donde empieza un acoso organizado que violenta el círculo de intimidad de una familia y su vecindario.

El polémico periodista Javier Negre ha difundido este vídeo donde celebra la situación a la vez que salpica la situación con comentarios sobre Monedero y Alsasua.

Cristina Gómez y el «nos vais a tener aquí todos los días»

«Nos vais a tener aquí todos los días, no os preocupéis, que somos muy bien mandados, hasta que os aburramos y os vayáis a Venezuela con Maduro», anunciaba la concejal de Vox en Galapagar Cristina Gómez Carvajal el 8 de junio. Se trata de un acto planificado y organizado, que se produce a diario a la misma hora, y donde la mayoría de asistentes no son vecinos del municipio de Galapagar.

Irene Montero, ha terminado por denunciar a la concejal de Vox de Galapagar, Cristina Gómez, que lleva un mes participando en el acoso a su domicilio, por el que hasta Vox la ha expedientado. 

En declaraciones al programa Los Desayunos de TVE, Montero ha lamentado que ella y su familia llevan soportando las concentraciones frente a su domicilio desde hace cinco semanas y ha justificado la denuncia porque la concejal no va cada día por su domicilio porque tenga “una reclamación política” que hacer sino porque quiere “echarme de mi casa, según ella misma dice, y que no va a parar hasta que nos vayamos rumbo a Venezuela”, ha reproducido Montero.

Sin embargo, la jueza ha sobreseído en menos de un mes la denuncia.

Miguel Frontera y el acoso organizado

Llama especialmente la atención el papel destacado de Miguel Frontera en este acoso teñido de rojigualda. Frontera es el principal organizador de estas concentraciones, un activista de ultraderecha, simpatizante y votante de Vox, que acude cada tarde con un vehículo cargado con banderas, cacerolas, varios carteles y un equipo de sonido desde el que reproduce el himno franquista ‘Cara al sol’.

Sorprende que Frontera no sea vecino de la zona, ya que según el medio vive en una urbanización en el municipio de Brunete, y acuda cada tarde por motivos ideológicos a la vivienda de Pablo Iglesias e Irene Montero con el simple afán de acosar a los miembros de Podemos.

El seguidor ultra de Vox es una persona muy activa en política y no oculta su odio hacia los colectivos que considera contrarios a sus ideas. Así se puede comprobar en el remolque de su coche, donde tiene una pegatina con el slogan “Stop Feminazis”. A Miguel se le puede ver en su perfil público de redes sociales posar orgulloso con Esperanza Aguirre.

Miguel Frontera representa lo peor del fanatismo ultra: la intolerancia. Una intolerancia que le lleva a dedicar su tiempo libre a acosar a los que tienen una ideología diferente a la suya e incitar a otros a que lo hagan. Tanto Vox, como los medios afines al partido de extrema derecha, deberían condenar la situación que se está dando en Galapagar y que no se había dado nunca en democracia. No podemos tolerar a los intolerantes.

Los detractores de Podemos alegan que ellos también promovieron escraches antes de estar en el gobierno y los defendían como práctica democrática, entendiendo, de alguna manera, que deben sufrir en sus propias carnes lo que ellos han incitado y protagonizado en otras ocasiones. Resulta más que evidente que si alguien pretendía compensar acciones realizadas con anterioridad, hace ya mucho tiempo que las sobrepasaron ampliamente.

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