Internacional

Asedio a Gaza, bombas y COVID-19: «solo pueden tratarse cientos de casos, no hay luz ni medicinas»

La situación de la franja de Gaza es crítica, tras semanas de bombardeos por parte del ejército israelí y el recrudecimiento de los bloqueos, llega el COVID-19.

La situación de la franja de Gaza es crítica, tras semanas de bombardeos por parte del ejército israelí y el recrudecimiento de los bloqueos, llega el COVID-19.

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El lunes el gobierno de Hamás, después de registrar cuatro contagios por coronavirus, decretó el estado de emergencia, el confinamiento total de toda la población durante 48 horas, el cierre de las escuelas, mezquitas, restaurantes y locales que no sean de primera necesidad.

Los cuatro afectados por el virus son en el seno de una familia que malvive en el campo de refugiados de Maghazi, donde más de 30 mil palestinos viven en menos de medio kilómetro cuadrado.

El virus llega poco después de que las autoridades israelianas bloquearan (aún más), entre otras cosas, el acceso de combustible, que permite el funcionamiento de la única central eléctrica.

De este modo los residentes en Gaza solamente disponen de cuatro horas de luz al día. El gobierno de Hamás, recientemente denunciaba que este acoso afecta también al sistema paupérrimo, en el que ni tan solo se tienen medicinas básicas.

La corresponsal Bel Trew, a través de sus contactos, informaba recientemente que «en Gaza solo pueden tratarse cientos de casos de COVID-19, pero no miles, carecen de suficientes ventiladores y falta casi el 50% de la lista de medicamentos esenciales. Solo hay 4 horas de energía al día, por lo que los hospitales apenas sobreviven con generadores».

El aumento de las tensiones y las medidas de Israel responden, según su ministro de exteriores, a los ataques de globos incendiarios que se lanzan desde el lado de la franja.

Estos lanzamientos, a su vez, son realizados por la población de Gaza como un modo de presionar Israel para que cesen los bloqueos fronterizos. La respuesta de Israel en forma de bombas, informan sus autoridades, «se dirigen a puntos importantes de infraestructuras militares y estratégicas de Hamás». Pero a diario, durante 16 noches ya, se ha bombardeado hasta un colegio de la ONU.

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