Internacional

Todos «comunistas castro-chavistas»: las estrategias de manipulación de la ultraderecha internacional

La máquina de fango de la que hablaba Umberto Ecco, y que tanto dió que hablar en la anterior crisis, ahora se organiza de forma global.

La máquina de fango de la que hablaba Umberto Ecco, y que tanto dió que hablar en la anterior crisis, ahora se organiza de forma global.

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En la recién iniciada precampaña electoral norteamericana a Joe Biden se la ha comparado con el mismo Fidel Castro y de tener una agenda de extrema izquierda, socialista o comunista.

Estas analogías y retórica utilizada por la ultraderecha alrededor del mundo es un tema ya muy trillado. Miles de personas en Estados Unidos repiten los mantras anticomunistas, que alientas desde las altas esferas de la Casa Blanca y los grandes poderes fácticos de las oligarquías.

Esta esquematización del debate llevado al reduccionismo del absurdo frente a una izquierda radical imaginaria no es un rasgo unívoco de los acontecimientos en Estados Unidos. Como recuerda el periodista Marco Teruggi, Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia, también fue tildado de ‘castro-chavista’, «mientras dialogaba con las FARC para lograr un acuerdo de paz».

Tampoco se libran el reciente y actual presidente de Argentina Alberto Fernández, quien asiduamente es señalado y atacado de forma contundente por «ser una amenaza de gravedad extrema», o en España Pablo Iglesias y su formación Unidas Podemos.

Esto, como asevera Teruggi, «es una operación, que de forma similar, se adapta en cada caso». Esto sin duda, no es un acto casual o fortuito, si no que forma parte del entramado de las derechas en el panorama internacional. En este sentido puede proferirse y advertirse las relaciones de estos en grandes Think Tanks, como Atlas Network, o la Fundación Internacional para la Libertad o, incluso las asesorías de The movement, organizado por el acusado por estafa y robo, Steve Bannon.

«El dispositivo acusatorio – advierte Teruggi – -como gritar “Venezuela” ante cada medida tiene varios efectos. Uno de ellos es un posible desplazamiento de las ideas: cualquier medida de regulación estatal, transformación democratizadora, impositiva, redistributiva, pasa a ser señalada de radical. El debate se desplaza: propuestas de centro aparecen como de izquierda intransigente, y las de izquierda quedan acorraladas o borradas».

Esta constante presión dentro de un contexto global dominado, de forma hegemónica, por el neoliberalismo ha supuesto el auge de lo reaccionario, o dicho de otro modo: «la derechización de la sociedad».

El objetivo no es otro que sin duda, mantener las ingentes acumulaciones de riquezas que se han conseguido en los últimos años por parte de algunos susodichos, entidades individuales o empresas colectivas de las personas más ricas del mundo, que casualmente, de forma habitual, ya nacen, más que con el pan, con el billete heredado.

Mientras tanto, el mismo sector empresarial y los mismos poderes siguen llevando a cabo todo tipo de injerencias y estrategias de desgaste contra todo aquel país que opte por no bailar el agua a estos grandes grupos económicos.

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