Internacional

La inefable gestión del COVID con ancianos que Alemania trata de ocultar

Hemos entrevistado a responsables y trabajadores de residencias de ancianos de Alemania para saber como se ha gestionado allí la pandemia.

Hemos entrevistado a responsables y trabajadores de residencias de ancianos de Alemania para saber como se ha gestionado allí la pandemia.

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En primer lugar, desde Spanish Revolution, un hecho que nos llamó la atención fue la poca predisposición de los trabajadores, ya que al ser prácticamente todas servicios privatizados, la denuncia mediática podría suponer un despido. De estas según sus los testimonios que hemos obtenido afirman que sin duda «son empresas que funcionan muy bien, ya que un residente puede pagar sobre 4000 euros mensuales».

Sobre esta situación reiteraron que los empresarios «solamente miran por el beneficio económico, y no solamente durante la pandemia, si no en general los únicos que nos preocupamos por los pacientes somos los trabajadores».

Una trabajadora española residente en Alemania, Júlia, llegó a afirmar que sus jefes «ni tan solo tratan de ocultarlo, por mucho dinero que hagan consideran que cuanto antes mueran, más dinero podrán recaudar de un nuevo ingreso». Y añade, «la idea es que si un anciano muere, a ellos se les nota la cara de felicidad, porque la lista de espera es tan larga que al día siguiente, con la cama aún caliente, ya tendremos a otro residente. Por lo que ellos cobran dos ‘alquileres'».

La consigna primordial, en la que todos concuerdan, es la primacía del ahorro por encima del bienestar de los ancianos. Por ello, «acabas bastante quemado, no es nada bonito trabajar en una residencia privada en Alemania, ves a diario situaciones indignantes».

En cuanto a la situación del COVID-19, cabe decir que cada residencia, al disponer de distintas consignas presentadas por los propios dueños, la gestión se ha llevado de distintas maneras. No obstante, si que se coordinaron una serie de medidas genéricas, que en su mayoría se llevaron a cabo en todas las residencias, pero «prácticamente lo único es que los pacientes están en sus habitaciones encerrados, algo difícil de manejar debido a las distintas dolencias de cada uno. Muchos no entienden la situación y obviamente el no recibir visitas los tiene un poco desconcertados».

De este modo, se ha podido constatar que en las residencias tan solo se han podido llevar a cabo visitas médicas de urgencias, en las cuales «tampoco miran mucho por ellos, son personas mayores, que poco importan».

Un ejemplo de la falta de asistencia sanitaria, también en la atención y control de los trabajadores es que «pese que Alemania se está gastando dinero en sanidad para no retrasar la economía, en nuestras empresas solo reciben tests los superiores, esto sin duda nos molesta porque durante todo este tiempo a ninguno de nosotros nos han hecho un control, ni a nosotros ni a los residentes, por lo que difícilmente puede calcularse los muertos por el coronavirus, no hay datos oficiales».

Si es cierto que en algunos casos hemos podido comprobar que algunas residencias «han pagado de su propio bolsillo los tests para los trabajadores», pero esta no ha sido la tónica general.

De este modo, y obviando a empleados y residentes, Alemania saca pecho de no haber sufrido un colapso sanitario. Pero no es oro todo lo que reluce y probablemente «nunca se sepan las cifras exactas de fallecidos, todo depende de como se certifican los fallecimientos y aquí… Muy limpio no está siendo a pesar de que con algunas medidas se ha podido frenar en gran medida el número de fallecidos, pero es complicado que sin pruebas a alguien lo puedan contabilizar en datos oficiales», concluye Júlia.

  • Los nombres de los entrevistados han sido modificados o elididos para la protección explícita, sobretodo laboral, de los trabajadores.
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