Internacional

Las frases negacionistas de Trump antes de contagiarse por COVID-19

Durante meses el mandatario norteamericano se ha dedicado a burlarse y a minimizar los riesgos del virus. De este modo, todo este tiempo, se ha negado a usar mascarilla o a seguir ninguna recomendación sanitaria. Además ha dejado una ristra incontable de magufadas para la hemeroteca.

Durante meses el mandatario norteamericano se ha dedicado a burlarse y a minimizar los riesgos del virus. De este modo, todo este tiempo, se ha negado a usar mascarilla o a seguir ninguna recomendación sanitaria. Además ha dejado una ristra incontable de magufadas para la hemeroteca.

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Nada más comenzar el virus a ser detectado, el 22 de enero, el dirigente comenzó su cruzada antichina: «Lo tenemos totalmente bajo control. Se trata de una persona que vino de China. Todo va a ir bien».

Un mes después, el 26 de febrero, seguía con el ya trillado: «Esto es una gripe. Es como una gripe». Y un día después invocaba a doña milagros: «Va a desaparecer. Un día, como un milagro, va a desaparecer».

Claro, y es que él, con su elocuencia, como todo el mundo sabe, es un experto en esto y en todo lo demás: «Me gusta esto. Y realmente lo comprendo. La gente se sorprende que lo comprenda… Todos estos doctores me dicen: ‘¿como es que sabe tanto sobre esto?’ Quizá yo tenga una capacidad natural. Quizá debí dedicarme a esto en lugar de ser candidato a presidente».

Tampoco se descarta que quizá esta supernaturaleza increíble se deba a la raza trumpiana: «El virus no tiene la menor posibilidad contra nosotros. Ninguna nación está tan preparada o es más resistente que Estados Unidos».

A mediados de marzo al presidente se le acabó el humor y siguió demostrando su capacidad de análisis: «Siempre supe que esto era real, que era una pandemia. Sentía que era una pandemia antes de que fuera llamada una pandemia… Siempre consideré que era algo serio».

Poco después, Donald Trump, comenzaría a elucubrar sus hipótesis científicas: «Veo que el desinfectante lo elimina (al virus) en un minuto. ¡Un minuto! Y ¿existe una forma de que podamos hacer algo parecido, mediante una inyección para limpiar casi todo? Es algo (el virus) que penetra en los pulmones, y podría por eso ser interesante intentarlo». «Supongamos que golpeamos el cuerpo con una luz tremenda, ultravioleta o simplemente muy potente. Y supongamos que se puede meter luz en el cuerpo, a través de la piel o de alguna otra manera. Creo que hay que probarlo (…). Me gustaría que se hablara con los médicos para ver si hay alguna manera de aplicar luz y calor para curar, a través de la piel u otra forma».

En abril, ya desbordado había que buscar de nuevo un chivo expiatorio, y exactamente fue China: «Creo que la Organización mundial de la salud (OMS) debería avergonzarse, porque es como la agencia de relaciones públicas de China».

Aunque también ha sido de lanzar balones fuera: «Cuando tenemos muchos casos (de contagios), no considero que eso sea algo malo, considero de alguna manera que es una buena cosa (…) porque supone que nuestros test son mucho mejores».

Pero, de vuelta a las andadas, hay que seguir jugando a ser el profesor Bacterius: «Ocurre que creo en ello. Como saben, lo he tomado durante un período de 14 días. Y aquí estoy. Creo que funciona en las fases previas» de la enfermedad (sobre la hidroxicloroquina).

Y por último: «Tengo mascarilla, tengo una aquí mismo, pero no la uso como él, que cada vez que lo ves tiene una mascarilla. Puede estar hablando, a 200 pies (unos 60 metros) de distancia y lleva la mascarilla más grande que hayas podido ver». A posteriori, ha dado positivo por COVID-19

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