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‘Gangnam Style’, ‘k-pop’ y Samsung: los pilares de Corea del Sur

Estatua homenaje al Gangnam Style, creado por el músico PSY, en el distrito de Gangnam de Seúl. Shutterstock / Efired

Hay quienes asocian a Corea del Sur con grandes empresas tecnológicas (Samsung, Kia, LG, etc.), otros lo relacionan con el conflicto con su vecina del Norte, los más jóvenes con la música pop (k-pop)… Corea es todo eso y bastante más.

La pregunta es, ¿cómo un pequeño país, superpoblado, y arrasado por las guerras se ha convertido en referente mundial en economía y cultura?

Érase una vez un país pobre

La primera mitad del siglo XX fue un tiempo complicado para Corea. En 1905 comenzó la ocupación japonesa sobre la península, que solo terminó en 1945, con el fin de la II Guerra Mundial. Luego, la presencia de los soviéticos al norte y los norteamericanos al sur, dio lugar a la partición del país.

Esa división provocó roces que, en 1950, desembocaron en la Guerra de Corea, que terminaría en 1953, con la península en ruinas. Aunque desde 1945 Estados Unidos impulsó medidas de desarrollo económico para Corea del Sur, la situación económica era desesperada. En 1960 su renta per cápita era de apenas 158 dólares, más baja que la de España, Filipinas, Marruecos o incluso la misma Corea del Norte.

En ese entonces Corea era un país superpoblado, pobre y agrícola.

De la dictadura a la democracia

Evolución histórica de Corea del Sur.

El gran cambio económico fue propiciado por el dictador Park Chung-Hee, que gobernó Corea del Sur entre 1961 y 1979. Siguiendo el ejemplo de Japón, y con el apoyo financiero de Estados Unidos y el esfuerzo de su población, concentró todos los recursos del país en su desarrollo industrial y educativo.

En los 80 comenzó la transición democrática, el país se abrió al mundo con la celebración de los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, y los ciudadanos alcanzaron un cierto bienestar económico y social.

En los 90 Corea del Sur creció de forma acelerada gracias a su producción industrial (barcos, coches, maquinaria…), pero ese crecimiento se vio frenado en seco por la crisis de 1997 en el sureste asiático, una recesión similar a la vivida en Europa en 2008.

La recuperación económica sirvió para que Corea del Sur diversificase su economía y apostase por el sector cultural y audiovisual. A partir de 2000 el crecimiento se aceleró y Corea del Sur pasó a ser una de las principales potencias económicas y culturales del mundo. En 2009, apenas dos años después de que Apple produjese el primer teléfono inteligente, Samsung lanzó el Galaxy.

El modelo coreano: educación y empresa

El modelo de desarrollo de Corea del Sur es parecido al de Japón aunque con sus particularidades. Los gobiernos coreanos han invertido mucho en educación; si en 1948 la tasa de analfabetismo era del 78,2%, en apenas diez años se redujo al 4,1%. La tasa de matriculación de estudiantes en primaria y secundaria era de casi el 100% en 1990 y en 2000 era del 80% a nivel universitario.

Su sistema educativo es extremadamente exigente para los estudiantes de secundaria, que sufren una gran presión al preparar sus exámenes de admisión a la universidad.

Corea del Sur, que cuenta con un buen número de universidades de prestigio, prioriza el estudio de las ciencias y la tecnología, enfocando la formación superior en las necesidades del sector industrial.

El Estado también ha intervenido en el sector industrial para dirigir la estructura productiva. Los conglomerados de empresas (chaebol), como Sansumg, Hyundai, LG o Lotte, tienen un papel principal en la economía y la política surcoreana. Los chaebol tuvieron un gran apoyo durante la dictadura, extendiéndose hacia muchos sectores económicos y convirtiéndose en piezas fundamentales del sistema de exportación.

Ante la fuerte competencia de China y Japón, Corea del Sur apostó por potenciar su cultura, convirtiéndola en un elemento de exportación, copiando el modelo hollywoodense.

Las olas culturales coreanas

El término hallyu (ola coreana) fue acuñado en 1997 por los medios de comunicación chinos para describir el éxito que tuvo la telenovela coreana Un deseo en las estrellas.

Esta ola hace referencia a la difusión global y masiva de la cultura popular contemporánea de Corea del Sur. Su productos más conocidos son las series y telenovelas (drama) y la música pop (k-pop), pero también incluye la cosmética, la cocina, el turismo médico, el cómic, etcétera.

Entre 1997 y 2007 se extendió la hallyu 1.0 fundamentalmente por los países de Asia, basando su éxito en telenovelas (drama), románticas e históricas y enfocadas a un público adulto.

La 2.0 fue impulsada por dos novedades tecnológicas: internet y las redes sociales, que favorecieron la difusión del pop coreano, atrayendo al público adolescente y desatando el fenómeno fan del k-pop en el mundo entero.

La ola coreana se ha convertido en el principal elemento de poder blando surcoreano y de su imagen internacional.

Los ‘drama’ coreanos

El drama hace referencia a las series de televisión realizadas en Corea del Sur, que destacan por la calidad en la producción (vestuario, trama, banda sonora, etcétera) y la presencia de valores confucianos, comunes a muchos países de Asia: respeto a los mayores, sentimientos comedidos, sexualidad contenida…

Su temática es variada: romántica, histórica, musical, de acción, ciencia ficción, manga, anime… aunque últimamente predominan las series de ciencia ficción y misterio.

La producción surcoreana de mayor éxito ha sido el drama romántico Sonata de invierno. Estrenado en 2002 tuvo un gran impacto en Japón, Filipinas y Taiwán. Esta serie incrementó de forma notable el turismo desde esos países hacia Corea del Sur.

Cartel que señaliza para turistas los escenarios de la serie Sonata de invierno

El rejuvenecimiento del consumidor ha consolidado los webdrama para ser visionados en ordenadores y móviles a través de sitios web y Youtube, pues en Corea se aprovechan los tiempos de desplazamiento para ver series . De hecho ya se diseñan muchos drama para ser vistos en ese formato.

Los canales de televisión tradicionales de Corea del Sur pierden espacio en favor de la televisión por cable y las plataformas de descarga, que son las que marcan tendencia.

El grupo de k-pop Exo, en junio de 2016. Wikimedia Commons / mang2goon, CC BY

K-pop. El pop coreano

El rapidísimo crecimiento del k-pop ha eclipsado al drama como producto cultural coreano más conocido a nivel global. Ejemplo de esto es Gangnam Style, del cantante PSY, una de las canciones con más descargas en internet de la historia.

El k-pop se caracteriza por:

  • Incluir diversos estilos musicales (electrónica, hip-hop, rock, rap).

  • La proliferación de grupos.

  • Las animadas coreografías.

  • Los coloridos vestuarios.

  • La exagerada utilización de maquillaje y cirugía para amoldarse a los cánones de belleza occidentales.

  • Hacer de los k-pop stars un gancho comercial.

  • El intenso marketing en internet y las redes sociales.

  • Los grupos de fans.

  • El uso del inglés en las canciones, y al poner nombre a los grupos.

Desde mediados de los 2000 una buena parte del mercado musical asiático está dominado por los grupos coreanos, especialmente en Japón. Pero las redes sociales y el estilo desenfadado y pegadizo de las bandas de k-pop les han permitido conectar muy bien con los jóvenes de los cinco continentes.

El primer grupo conocido a nivel internacional fue Seo Taiji and Boys, en los años 90 del siglo pasado. En 2000 triunfaron los cantantes en solitario, destacando BoA y Rain pero después surgieron una gran cantidad de grupos, que han dominado la segunda hallyu: Super Junior (2005), Big Bang (2006), Wonder Girls (2007), Girls Generation (2007), entre otros. Sobre todos ellos destacan dos grandes grupos: BTS (2010) y Exo (2011).

Corea del Sur es un caso de éxito económico como otros países de su entorno, pero también es un caso de éxito de difusión cultural global, sobre todo siendo un pequeño país rodeado de gigantes culturales.

The Conversation

Fernando Almeida García does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

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