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Los menores estarán protegidos frente a la violencia en entornos deportivos

Shutterstock / matimix

Todas las niñas y los niños tienen derecho a la práctica deportiva y el disfrute de un ocio saludable. Se trata de un derecho recogido en multitud de tratados internacionales, incluida la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CDN) en su artículo 31.

En consonancia con esta idea, la Declaración de San Mamés pretende consolidar unas bases mínimas en las cuales se deba asentar cualquier acción encaminada a la protección y buen trato a la infancia en el ocio y en el deporte.

Además, se subrayan otras tres ideas que resultan claves:

  1. El deporte es, sin duda alguna, un elemento esencial para el desarrollo integral de la infancia.

  2. El deporte y el juego suponen un cambio fundamental para el aprendizaje y la transmisión de valores.

  3. El deporte es una herramienta de extraordinario valor que permite visibilizar la necesidad de seguir trabajando en materia de protección a la infancia.

Es innegable que la protección y el buen trato a la infancia es un elemento importante dentro del trabajo diario de cualquier agente que trabaje en el deporte y ocio infantil.

La labor de todos los agentes resulta importantísima y tiene que estar fundamentada en la construcción de una política integral de protección a la infancia para que la actividad de ocio o deportiva pueda ser disfrutada y vivida de manera sana.

Para lograr dicha finalidad hay que ser conscientes de la existencia de riesgos que pueden afectar a los niños y a las niñas en las actividades de ocio o en la práctica deportiva. Asimismo, puede que los pequeños bajo la supervisión de estos agentes evidencien situaciones de desprotección que se dan en otros ámbitos de su vida ante las que necesariamente se deben de aportar apoyo y una respuesta adecuada.

Delegado de protección a la infancia

La Ley Orgánica de Protección a la Infancia y a la Adolescencia frente a la violencia supone un fundamental paso adelante en materia de derechos de infancia, también en el deporte. Dicha ley contiene un capítulo íntegramente dedicado al deporte, en concreto el capítulo 9, en su artículo 48, en el que se establece la necesidad de que los clubes deportivos tengan un delegado/a de protección a la infancia y lleven a cabo una política de protección a la infancia desarrollada mediante un protocolo de actuación para diferentes tipologías de violencia.

Esta figura será a la que las personas menores de edad puedan acudir para expresar sus inquietudes y quien se encargará de la difusión y el cumplimiento de los protocolos establecidos, así como de iniciar las comunicaciones pertinentes en los casos en los que se haya detectado una situación de violencia sobre la infancia o la adolescencia.

Los expertos inciden en los factores de protección y en la formación como elementos de prevención. En este sentido, cuando hablamos de prevenir pensamos en evitar que suceda lo malo, es decir, que no llegue a pasar aquello que queremos que suceda.

Pero, ¿prevenir consiste en esto? No, prevenir significa fortalecer los factores de protección. De ahí que sea necesario ampliar el radio de acción de las medidas de prevención para que se intente dar una solución desde la raíz. Así, el ocio y la práctica deportiva es otro de los importantes focos en los que hay que centrar la atención con el objetivo de prevenir situaciones de vulnerabilidad.

Una respuesta académica

La formación es muy importante en el ámbito de la protección y buen trato a la infancia en el deporte. Esta formación debe ser diversa: específica y completa para los/las delegadas de protección por un lado, y genérica para todos los agentes que rodean la practica deportiva infantil.

En relación, a la necesidad de formar a estos imprescindibles delegados en protección del menor, abre nuevos escenarios formativos, y una oportunidad para implementar en proyectos reales esta formación. En este sentido, hace dos años la Facultad de Educación de Bilbao junto con la Fundación Athletic comenzaron un proceso de análisis y de trabajo con la intención de crear un título de postgrado.

El objetivo era el de formar a profesionales del deporte, deporte escolar y federado desde un enfoque innovador, inclusivo y atendiendo a unos valores de convivencia que fomenten el desarrollo integral de las personas.

Una titulación específica

Este título es ya una realidad desde el curso académico 2019/2020 y lleva por título: “Deporte, Educación y Convivencia: Protección de la Infancia y la Adolescencia”. Esta titulación tiene entre sus competencias la de conocer el marco legislativo relativo a la protección de la infancia y la adolescencia y vincularlo al ámbito deportivo; reconocer buenas prácticas en la protección del menor e identificar intervenciones de carácter preventivo; ser capaz de diseñar, desarrollar y evaluar procesos formativos que tienen lugar en los entrenamientos y disponer de las herramientas para la resolución de conflictos; desarrollar espacios de aprendizaje que garanticen la igualdad de derechos y oportunidades desde una especial atención a la educación en valores, la equidad y el nivel emocional e identificar el deporte escolar y federado como una herramienta para el desarrollo de las habilidades sociales y críticas, y el servicio de la ciudadanía.

Asimismo, este título cuenta con varios módulos teóricos centrados en la protección de la infancia y adolescencia, el entrenador/a como educador o la dimensión social y comunitaria del deporte; además de un módulo de prácticas que se realizan en diferentes proyectos gestionados y coordinados desde la Fundación Athletic.

Con todo, esta formación pretende atender a una necesidad subrayada ya en el nueva ley, y que hará común la presencia de los delegados y delegadas de protección en las entidades deportivas. En definitiva, el objetivo fundamental, que también se traslada desde esta Ley, es la de erradicar cualquier tipo de violencia de la práctica deportiva y trabajar por intentar convertir todos los espacios deportivos infantiles en espacios de bienestar, seguros y protectores para la infancia.


Este artículo se ha redactado en coautoría con Iñaki Alonso, responsable de la protección de la infancia del Athletic Club.


The Conversation

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