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¿Encontrar trabajo como masajista profesional? Aquí os damos los mejores consejos a seguir

Con el pasar de los años, y con el aumento de la riqueza, aunque también del estrés de la población, los masajes han ocupado una pequeña fracción rindiéndolo parte de nuestra vida cotidiana.

Las diferentes trayectorias hacia el desarrollo económico, tecnológico y social de nuestro país han dado vida a una clase media intensamente estresada, la cual difícilmente consigue mantener los ritmos competitivos impuestos por la sociedad actual.

Es gracias a esta situación socio-cultural que el masaje ha conseguido tomar forma, implantandose en nuestras vidas con la finalidad de aligerar el peso y la fatiga de nuestros días.

Durante los últimos años, el oficio del masajista se ha hecho rápidamente famoso y muy solicitado, ya sea por la simplicidad con la cual se puede convertir en uno de ellos- siguiendo un curso masajista en una escuela certificada – como por el prestigio y la atracción intrínseca que ofrece esta profesión.

Encontrar trabajo de masajista es fácil, pero queremos darte algunos consejos que podrían ayudarte durante tu búsqueda. Veamos juntos de qué cosa se trata:

Seguir más de un curso y expandir los propios conocimientos de la materia

Por mucho que tener un diploma sea suficiente, estar más especializado o tener más certificados que declaren la propia capacidad en la ejecución de las diferentes técnicas de masaje, o el propio conocimiento de la anatomía humana, os dará un empujón mayor respecto a vuestra competencia que se postulará al mismo puesto de trabajo.

Existen numerosas academias y escuelas de formación que ofrecen cursos divididos en varios niveles, de tal manera que permiten a cualquiera elegir el curso en base a los conocimientos previos.

Os aconsejamos, por ello, seleccionar cursos completos que os permitirán colmar cada una de las lagunas que tengáis en vuestra formación.  

Practicar diariamente

Como en el caso de cualquier deporte o trabajo que exija el uso de las manos, el ejercicio diario pasa a ser parte integrante del propio curso de estudios.  

Estudiar únicamente la teoría no basta, sobre todo, porque el trabajo del masajista es especialmente más físico.  

Cada masajista profesional debe tener una enorme confianza en la ejecución de cada una de las maniobras que aplicará, ya que el mínimo error podría fácilmente provocar dolor o problemas en el cliente, más que alivio o beneficio.

Por este motivo, practicar es esencial para el desarrollo de la memoria muscular de nuestras manos.

Si al inicio os es difícil encontrar clientes, podéis siempre valeros de vuestros parientes o de vuestros amigos como “conejo de india” para entrenaros, asegurándose que el masaje será gratis.  

Haciendo esto, a parte de poder experimentar en una persona real lo que habréis aprendido durante los distintos cursos y estudios realizados, conseguirás construir una confianza en vosotros mismos que no os hará ir en pánico durante una entrevista de trabajo.

Ofrecerte como becario en un centro de masajes

Cuando consigas suficiente confianza con las diferentes manipulaciones y técnicas de masaje, puedes ofrecer tus servicios en un centro de masajes, o también en unas termas o spa.

Metiendo a prueba tus capacidades y tus conocimientos, conseguirás fácilmente conquistar una posición en el interior del nuevo trabajo.  

Presentándote, además, con más de una certificación/diploma/atestado obtenidos en una escuela de masajes, tendrás una probabilidad mayor de que te contraten como masajista con un buen sueldo.  

Utiliza bien las Redes Sociales

Vivimos en la era de la comunicación y, sobre todo, del Social Network.

Facebook, Instagram, Snapchat, Whatsapp y tantos otros forman ya parte de nuestra vida.  

Ninguno puede ya imaginar vivir sin estas aplicaciones  que nos permiten llegar a cualquiera, desde nuestros padres a nuestros amigos en un breve lapso temporal.

Es sabio utilizar a nuestro favor esta dependencia que tenemos hacia las redes sociales, publicitandose en ellas.

La cosa fundamental es crear un perfil público donde anunciar la propia campaña publicitaria, los horarios de trabajo y la tarifa de los propios servicios, de tal modo de poder comunicar con los posibles clientes e instaurar una relación de confianza.

De estudiante a profesor y de ahí a emprendedor

Pongamos como ejemplo que trabajáis en un centro a las órdenes de alguno que no os guste.

Recoge todos los conocimientos que has adquirido y utilizalos para enseñar a otras personas.  

Probablemente será difícil adquirir una cartera de clientes al inicio, pero apenas corra la voz, el número de personas que querrán convertirse en alumnos tuyos crecerá exponencialmente.

Una vez que hayas reunido suficiente dinero, podrías pensar en abrir un centro de masajes propio, donde dar la oportunidad de iniciar trabajar a tus propios estudiantes como becarios.

En resumen, las oportunidades son tantas.  

Depende de ti decidir que camino escoger. 

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