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Familias adoptivas: la importancia de la comunicación sobre los orígenes

Shutterstock / Tverdokhlib

Entendamos la adopción como una medida de protección a la infancia, a través de la cual un niño o una niña pasa a vivir con una familia diferente a su familia biológica. Una vez que se constituye esta nueva familia, la comunicación sobre la historia u orígenes del menor es de vital importancia: integrar su historia previa es necesario para la construcción de una identidad positiva y saludable.

En este sentido, la Ley de Adopción Internacional del 28 de diciembre de 2007 indica el derecho de las personas adoptadas a conocer sus orígenes biológicos a partir de la mayoría de edad.

La investigación sobre la comunicación sobre los orígenes es clara: una comunicación abierta y directa sobre la adopción y los orígenes se relaciona con una mayor satisfacción con la experiencia adoptiva, una mayor cercanía con los padres y madres adoptivos, un mejor funcionamiento familiar, y mayores niveles de autoestima y menores conductas problemáticas.

Se trataría de tener en cuenta lo que comunicamos, así como cuándo y cómo lo hacemos. Por ejemplo, no podemos comunicar únicamente a la persona adoptada que lo es. Necesita conocer su historia, es decir, datos sobre su nacimiento, las circunstancias de la separación de su familia biológica, la historia de las personas que le cuidaron hasta encontrarle un nuevo hogar, la historia de la familia que decidió adoptarle, etc. Todas estas historias confluyen en una sola: la historia de la persona adoptada.

No solo información

Además, los expertos y expertas mantienen que la comunicación sobre los orígenes no solo consiste en transmitir datos concretos . De hecho, en muchas ocasiones las familias adoptivas no pueden compartir datos de ninguna clase porque no disponen de ellos. Se trataría, más bien, de mostrarse abiertos y disponibles para tratar estas historias de los menores antes de vivir con sus familias adoptivas. Esta actitud de los padres adoptivos ayudaría a reconciliar el pasado y el presente, así como a integrar la doble pertenencia a las dos familias.

Este tipo de comunicación se conoce en la literatura sobre adopción como la apertura en la comunicación y hace hincapié en promover un clima familiar que facilite la expresión de las emociones asociadas a la adopción.

Así, los padres y madres adoptivos tienen que procurar mantener esos canales de comunicación abiertos, para que discurra de forma fluida. Además, la comunicación sobre la adopción y los orígenes y la forma de hacerlo va cambiando con el tiempo. Los padres y madres adoptivos son los que habitualmente toman la iniciativa al comienzo del proceso, pero a medida que pasa el tiempo, las personas adoptadas toman una parte más activa en esta comunicación, haciendo más preguntas sobre sus orígenes.

¿Qué edad es la adecuada para empezar a hablar sobre su origen?

Los estudios indican que esta comunicación debe comenzarse desde el momento en el que llegan a la familia. Por supuesto, no hace falta hablar de la adopción el primer día, pero sí es importante mostrar desde el comienzo una actitud abierta y transparente, y favorecer un clima de sinceridad y apertura sobre el origen del menor.

Además, es importante señalar que no basta con hablar una vez sobre adopción, sino que habrá que hacerlo siempre que las circunstancias lo aconsejen, bien porque la persona adoptada lo demanda o bien porque los adoptantes consideran que es un momento adecuado.

En cualquier caso, es importante siempre respetar los ritmos y el interés del menor. Así, cuando pregunte, los adoptantes deberán dar respuesta, y, cuando no lo haga, deberán estar atentos a cualquier señal que pueda propiciar la comunicación. Hay algunas fechas especialmente señaladas para hablar de los orígenes. Por ejemplo, los cumpleaños o el aniversario de la llegada a casa.

Un aspecto muy relevante también es adecuar las respuestas y la información a la edad y a la capacidad de comprensión de los menores, ya que cada edad requiere explicaciones diferentes. En este sentido, se debe aumentar la complejidad de las respuestas a medida que se produce un mayor desarrollo cognitivo y emocional del menor.

De la anécdota a la construcción de la identidad

Los pequeños van a entender la adopción como algo anecdótico y positivo que les hace sentirse especiales, pero a partir de los seis años pueden empezar a darse cuenta de que ha habido un abandono previo a la adopción. Esta circunstancia, puede venir acompañada de sentimientos de culpa por haber sido abandonados y de miedo a poder ser abandonados de nuevo.

Asimismo, puede comenzar la inquietud de conocer detalles de sus orígenes. Antes de la adolescencia, si existe un clima familiar de seguridad, los menores adoptados comprenden que el abandono no fue por su causa y empiezan a integrar y superar el duelo por el abandono. La adolescencia, con la crisis que implica, conlleva un trabajo adicional, ya que han de integrar el conocimiento de sus orígenes en la construcción de su identidad.

En resumen, no cabe duda de que la comunicación sobre los orígenes es una de las tareas más importantes para las familias adoptivas después de la llegada a casa de los nuevos miembros. Esta comunicación pasa por la disposición de los padres y madres a acompañarles en este proceso.

Existen propuestas que guían y apoyan a los padres y madres en dicho proceso, cuyo fin es facilitar un mejor ajuste psicológico de las personas adoptadas, tanto en la infancia como en la edad adulta, y favorecer el bienestar de la familia adoptiva al completo.

The Conversation

Nerea Martín Bolaños recibe fondos del Programa de Ayudas para la Formación de Personal Investigador de la Universidad de Deusto.

Mireia Sanz Vázquez and Susana Corral do not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and have disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

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