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¿Por qué cientos de personas se reúnen para pintar en la calle?

Participantes en el Certamen de Pintura Rápida 'Músico Ziryab' en Córdoba. Fundación Cajasol/Flickr, CC BY-NC-ND

Amanece en algún recóndito pueblo de cualquier provincia española, es fin de semana y una serie de pintores llegados de diferentes lugares comienzan a instalarse con sus herramientas y materiales en rincones de plazas, calles o jardines con el propósito de permanecer gran parte del día tratando de plasmar sobre soportes en madera o lienzo su interpretación pictórica sobre la vista seleccionada.

La diferencia de esta estampa, que pareciera ser de una época anterior al siglo XX, con la práctica pictórica plenairista (del francés plein air), desarrollada también en espacios abiertos y públicos, es que esos pintores se han congregado con el propósito de participar en un concurso, compitiendo para realizar sus pinturas durante un intervalo de tiempo que oscilaría entre 3 y 10 horas, con el objetivo de que ser premiados por los miembros de un jurado que se reunirá al final de la jornada.

Obra del Certamen de pintura rápida de #PremiosEjército de 2018. Ejército de Tierra español/Flickr, CC BY-NC-SA

Surgidos por primera vez en la España de la década de los años cincuenta del siglo XX (el primero de todos se celebró en Tossa de Mar en 1957), los certámenes de pintura rápida al aire libre se han constituido en las últimas 6 décadas como eventos culturales y artísticos que, promovidos y organizados por diversas instituciones privadas y públicas (ayuntamientos, concellos y cabildos principalmente), han alcanzado una gran popularidad, tanto en la participación como en la asistencia de público.

¿Cuáles son los factores que han contribuido a que se convoquen anualmente más de 600 certámenes de este tipo en localidades y ciudades de toda la geografía española?

A partir de la investigación que realizo entre 2015 y 2019, advierto que todo el conjunto de estos eventos conforma un fenómeno cultural y social sin parangón en otros países. Para entenderlo, es necesario considerar la confluencia de 3 factores principales: la práctica del arte de la pintura, la competición y el paisaje, todo ello ensamblado en un acto público que funciona como espectáculo de masas con unas dinámicas y protocolos singulares y diferenciables de otras actividades culturales.

El paisaje habitado como tema pictórico

Que alguien sea capaz de percibir con los sentidos un determinado lugar (natural, rural o urbano) no convierte a este lugar en un “paisaje”. Se define como tal, una vez que se concibe bajo el paradigma de lo artístico, estético o geográfico y eso hace que el paisaje sea, por tanto, un concepto construido por la cultura.

Certamen Pintura rápida. Ejército de Tierra español/Flickr, CC BY-NC-SA

Como expresión contemporánea, el fenómeno de los concursos de pintura rápida formaría parte de esa necesidad social e histórica de representación visual, pertenencia e identificación cultural y simbólica de la sociedad con los entornos y territorios habitados en su existir cotidiano. Constituyéndose el paisaje como un bien común compartido, construcción socio-cultural impregnada de valores en continua transformación y cambio. El poder que tienen esa relación e identificación humanas con el territorio y sus valores, estimula a que este sea propuesto por parte de los organizadores como el tema principal en los certámenes de pintura rápida.

Siendo una actividad extendida por las 50 provincias y las dos ciudades autónomas españolas, con ella se propicia la ocasión para que lugares marginales, periféricos y menos arquetípicos puedan ser representados pictóricamente, otorgándoles la oportunidad de emerger de la invisibilidad y el anonimato, al permitirse su descubrimiento a través de su imagen artística.

Se promueve, por tanto, el acercamiento de la pintura –su práctica y disfrute– a las zonas y localidades más pequeñas y apartadas dentro de las provincias, repercutiendo ello en la posibilidad de democratizar y expandir el arte desde los principales centros culturales a múltiples puntos de la periferia. Algunos de los cuales, al menos durante un día, celebran un evento de tales características.

Formación, entretenimiento y espectáculo

Son miles de artistas, tanto profesionales como amateurs, los que habitualmente participan, formando parte de un evento-espectáculo en el que el público asistente y los propios pintores tienen la posibilidad de visionar in situ, en una suerte de pequeños e improvisados talleres abiertos, todo el proceso de realización de las obras pictóricas.

Esta cercanía con los artistas ofrece la posibilidad de un aprendizaje abierto a quienes, llenos de curiosidad, se deciden a observar los procedimientos y técnicas desarrolladas en directo frente al paisaje.

Estas dinámicas generan gran expectación, prevaleciendo el ambiente de espectáculo, diversión pública y pasatiempo colectivo. Sus organizadores no son ajenos a ese poder de convocatoria y atracción, usándose los concursos como actividades programadas con diferentes finalidades, culturales o turísticas principalmente.

Certamen de Pintura Rápida ‘Músico Ziryab’ en Córdoba. Fundación Cajasol/Flickr, CC BY-NC-ND

Muchos de los pintores que participan habitualmente durante años desarrollan una sucesión de hábitos y prácticas individuales y compartidas que propician el establecimiento de importantes vínculos entre los mismos participantes, configurando con el tiempo un modo de comprender la práctica de la pintura de paisaje, entrelazada con sus propias experiencias biográficas, en relación a lo social, formativo y emocional.

Definitivamente, los cientos de certámenes de pintura rápida al aire libre que se celebran anualmente en España suponen una oportunidad abierta a la participación ciudadana en eventos culturales que ponen en valor los paisajes locales a través de la creación y la competición pictóricas.

The Conversation

Jose Antonio Hinojos Morales no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

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