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Solo un tercio de los hombres jóvenes se declara feminista

Manifestación feminista del 8 de marzo de 2020 en Málaga. Shutterstock / David MG

Cuando hablamos de machismo, desigualdad, inequidad y violencia contra las mujeres hay muchos elementos que analizar y datos que aportar. Pero sabemos, porque lo vivimos cotidianamente, que las evidencias y los datos son necesarios, pero están muy lejos de ser suficientes.

En estas líneas me quiero centrar en algunos de los hallazgos del Barómetro sobre Juventud y Género 2021, un estudio que realizamos en el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud desde 2017.

Ante la pregunta del barómetro “¿Te consideras feminista?”, lo primero que se evidencia es que obtenemos respuestas muy diferentes entre las chicas y los chicos: el 67,1 % de las mujeres se considera feminista, frente a únicamente el 32,8 % de los hombres. Y si, además, atendemos a los datos de evolución, entre 2017 y 2021, se ha incrementado en más de 20 puntos el porcentaje de mujeres que se considera feminista (del 46,1 % al 67,1 %), mientras que, en el caso de los hombres, el porcentaje aumentó entre 2017 y 2019 (del 23,6 % al 37,3 %), pero se ha reducido en casi 5 puntos entre 2019 y 2021 (32,8 % en 2021).

Estas cifras encajan con las posiciones que adoptan después cuando se les pide señalar su grado de acuerdo con determinadas afirmaciones sobre el feminismo. En este caso, las mujeres muestran un mayor grado de acuerdo con afirmaciones favorables al feminismo (busca la igualdad o persigue una sociedad más justa), mientras que los hombres destacan comparativamente en las afirmaciones desfavorables (no se ocupa de los problemas reales de las mujeres o busca perjudicar a los hombres).

Este dato por sí solo es preocupante e indicativo de cómo los cambios de mentalidad y las posiciones no son unidireccionales y pueden oscilar y modificar su tendencia, en este caso incluso en un breve periodo de tiempo de no más de 5 años (2017-2021).

Se podría replicar que existe un desconocimiento sobre el significado real del término feminismo, que hay “mala prensa” en diferentes espacios comunicativos que politizan su contenido y tergiversan sus reivindicaciones, y tantos otros argumentos, pero lo cierto es que, ante una misma pregunta, las respuestas han variado y lo han hecho en direcciones y a ritmos diferentes, marcados sobre todo por las posturas diferenciales entre ellas y ellos.

Con la violencia machista saltan las alarmas

Pero, además, si atendemos las percepciones alrededor de la violencia de género, crece nuestra preocupación y saltan las alarmas en torno a la necesidad de hacer entender la naturaleza del problema y la urgencia en su erradicación.

La Macroencuesta de Violencia contra la Mujer del Ministerio de Igualdad recoge datos desde finales de los años 90. En su última publicación, del 2019, informa de que 1 de cada 2 mujeres residentes en España de 16 o más años, concretamente un 57,3 %, han sufrido violencia a lo largo de sus vidas por ser mujeres. Y, de entre ellas, las mujeres jóvenes la experimentan en mayor medida: el 71,2 % entre los 16 y 24 años y el 68,3 % de las mujeres de 25 a 34 años han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de sus vidas.

De hecho, se señala cómo entre los 16 y 24 años han sufrido violencia sexual fuera de la pareja en mayor proporción (11,0 %) que las mujeres de 25 o más años (6,0 %), y la prevalencia del acoso sexual es muy superior a estas edades: el 60,5 % lo han sufrido en alguna ocasión y el 34,7 % antes de cumplir los 15 años de edad.

Las justificaciones de los chicos

Esos son datos oficiales que ayudan a medir la dimensión del problema, pero a través del Barómetro nos interesa analizar, además, la percepción social, qué discursos calan y conforman la opinión sobre la violencia de género, su presencia e intensidad, los elementos que la sostienen y la valoración que hacen los chicos y chicas sobre la misma.

Y lo que se desprende de nuestro estudio es que la violencia de género se percibe como un problema social muy grave, de nuevo con diferencias de más de 20 puntos entre las chicas (un 74 % lo afirma) y los chicos (54 %), pero también que se le otorgan otros calificativos y justificaciones, que matizan mucho esa primera afirmación genérica. Así, casi un 24 % de chicos cree que la violencia de género, aunque está mal, siempre ha existido y es algo inevitable (un 14,7 % de chicas también está muy de acuerdo con esta afirmación); un 20 % sostiene que no existe, es un invento ideológico (frente a un 9,3 % de chicas); y un 15,4 % dice que, si es de poca intensidad, la violencia de género no es un problema para la relación de pareja (un 7,3 % de chicas opina así).

Al indagar entre los factores que, entienden, influyen más en la violencia de género, la falta de educación se mantiene desde 2017 como el más importante y encontramos una tendencia positiva en el incremento de la percepción de factores estructurales como la educación patriarcal.

Además, se reduce progresivamente la mención de elementos que justifican la violencia, como el consumo de sustancias o los conflictos de pareja, aunque es necesario señalar que sigue habiendo porcentajes significativos que apoyan estas teorías como razones que influyen en la violencia de género: el consumo de sustancias (23,5 % de chicos lo mencionan; 18 % entre ellas) y las rupturas o problemas de pareja (18,3 % ellos y 15 % ellas).

La necesidad de educar

Por tanto, las posiciones son plurales y es muy necesario seguir informando y formando en diferentes frentes, trabajando las ideas sobre la masculinidad y la feminidad, las relaciones afectivo-sexuales, los roles y el papel de cada cual en los ámbitos públicos y privados. Y hacerlo con enfoque de género para entender por qué unas y otros avanzan o retroceden en su identificación de la desigualdad y la violencia de género, para detectar canales idóneos que permitan trabajar con diferentes realidades y sensibilidades, derribar resistencias y limar el clima de crispación política que impide el diálogo y la reflexión.

The Conversation

Anna Sanmartin Orti no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

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