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¿Por qué las niñas no quieren ser informáticas?

Shutterstock / SpeedKingz

Hoy en día, la informática lo inunda todo. Hasta el punto de que, según el creador del lenguaje de programación C++, Bjarne Stroustrup, nuestra sociedad depende del software tanto como del agua, a pesar de que no podemos verlo ni tocarlo. Ocurre como con las tareas domésticas: el software solo se ve si no está bien hecho. Así, se tienden a ver solo sus consecuencias negativas, como cuando el Boeing 737 Max se estrelló por un error en el software.

De una forma muy simplista, podemos entender por informática el tratamiento automático de la información. En nuestro teléfono móvil llevamos software con millones de líneas de código. Esto es, las instrucciones con las que se le indica al dispositivo informático (móvil, tableta, portátil) qué debe hacer. De esta forma accedemos a redes sociales, escuchamos música o compramos por internet.

Fuerte demanda de ingenieros informáticos

Esta dependencia del software y en general de la informática hace indispensables a las ingenieras e ingenieros informáticos. Es además, una profesión con pleno empleo.

Desde hace años, la demanda de estos perfiles es superior al número de profesionales que el sistema educativo español es capaz de formar. Esto hace que varios puestos que desempeñan los ingenieros informáticos se encuentren entre los más complicados de cubrir por las empresas.

Además, esto contribuye a que los perfiles tecnológicos, entre ellos los de ingeniería informática, cobren un 42 % más que la media.

Sesgo de género en informática

A pesar de las previsiones tan prometedoras para la profesión de ingeniería informática, esta disciplina presenta de forma sostenida en el tiempo un importante sesgo de género.

En Europa, más del 50 % de los graduados con un título universitario son mujeres, sin embargo sólo el 17 % son graduadas en Ingeniería Informática. Los datos europeos son muy similares a los de la evolución de la matriculación femenina en el grado de Informática en universidades públicas españolas.

Proporción de mujeres graduadas en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (CTIM) en Europa en 2015. Eurostat / Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE)

No siempre fue así. En los años 60 las mujeres eran mayoritariamente las programadoras de software. Sobre todo porque en sus orígenes se percibió la codificación de software como una tarea menor, mientras que la construcción de las máquinas (los computadores) parecía lo realmente importante, y por lo tanto encargado en mayor parte a hombres.

Entonces, ¿por qué las niñas no quieren ser informáticas? Hay tres razones clave: estereotipos, falacias sobre capacidades y falta de referentes femeninos en la profesión.

Estereotipos del informático

En su momento los estereotipos aparecieron como un intento de hacer interesante la informática y atraer a profesionales. En el año 1965 se anunciaba en Estados Unidos que se buscaba medio millón de “hombres” para controlar los gigantes electrónicos, con el eslogan: “¿Tienes lo que hay que tener para ser programador?”.

En 2010 todavía se publicaba un libro titulado Los chicos de la computadora toman el control donde se siguen usando términos como “el arte negro de programar”. La cuestión es que muchos de estos esterotipos todavía prevalencen en nuestros días. Esto hace que las niñas tengan una imagen preconcebida de los informáticos.

Stanley L. Englebardt 1965.

Todo lo anterior, junto con las películas y series de la omnipresente industria y cultura de Hollywood, han contribuido a dibujar al ingeniero informático como un hombre, asocial, el típico rarito inteligente, que toma mucha bebida con cafeína y mantiene una vida sedentaria descuidando su aspecto. ¿Cómo era, si no, el informático de Jurassic Park con el que crecimos? (Para colmo era el villano de la película).

La industria del juguete

Otro factor que alimenta este estereotipo es la industria del juguete en connivencia con los padres. A pesar de los esfuerzos por eliminar los estereotipos de género, la industria sigue produciendo juguetes claramente orientados a niñas, con gran cantidad de colores rosas, muy cursis, y normalmente orientados al cuidado. Mientras, la oferta orientada a niños encuentra muchas más opciones relacionadas con disciplinas CTIM.

Barbie informática empaquetada. Mattel Depiction / Eric Steuer

A pesar de esto, Mattel lanzó en 2010 una Barbie ingeniera informática y en 2016 una Barbie programadora de videojuegos.

Pero al mismo tiempo, se vendía un libro donde la Barbie programadora decía entre risas que ella “solo creaba las ideas de diseño y necesitaba la ayuda de Steven y Brian para convertirlo en un videojuego real”.

Falacias sobre las capacidades de las niñas

La segunda razón son las diferentes capacidades que supuestamente se atribuyen a hombres y mujeres, por supuesto de forma errónea. Desde edades tempranas decimos a las niñas qué les debe gustar, y tratamos (muchas veces sin darnos cuenta, como padres, como sociedad) de convencerlas de qué es lo que se les da mejor.

Si convencemos a alguien de que no puede hacer bien una cosa y no le damos confianza, seguramente comenzará a no hacerlo bien. Es la famosa profecía autocumplida. Pero que las niñas tengan menos capacidad en estas áreas no solo no es verdad, sino que en niveles anteriores a bachillerato las niñas han demostrado ser mejores, o cuanto menos iguales, en ciencias y matemáticas.

Falta de referentes

La tercera razón es la falta de referentes femeninos en la industria. Teniendo en cuenta la proporción de graduadas en Ingeniería Informática (17%), no sorprende que la proporción de mujeres en empresas tecnológicas sea del 15%, que no varía mucho en grandes compañías como Apple, Google o Twitter. De estas, un porcentaje extremadamente reducido desempeña puestos de responsabilidad en empresas tecnológicas.

Esas razones han llevado que en las últimas cuatro décadas el papel de las mujeres en ingeniería informática sea reducido. Lo cual tiene implicaciones más importantes de lo esperado.

Un 40% menos de talento

Primero, la profesión informática está perdiendo a un 40 % del talento, niñas y mujeres que se encaminan hacia otras profesiones.

Segundo, la informática, que lo inunda todo en nuestra sociedad y su economía, está siendo desarrollada sin contar con suficientes mujeres. Por ejemplo, los primeros reconocedores de voz no reconocían las voces femeninas por haber sido desarrolladas por hombres. Ahora, los actuales reconocedores de voz son acusados de sexistas.

Cuando todo indica que la inteligencia artificial se utilizará para casi todo en un futuro no muy lejano, no podemos imaginar tal inteligencia desarrollada en su mayoría por hombres, incluyendo sesgos y prejuicios adquiridos.

The Conversation

Ricardo Pérez del Castillo no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

The Conversation. Rigor académico, oficio periodístico

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