Víctor Sorrento

Llegas a una fiesta y… ¿nadie te habla o se acerca a ti? ¿Te preguntan desconfiadamente si has ido a la fiesta para gorronear votos? ¿Hay un ambiente hostil hacia tí? Como te consideras una persona estupenda, puedes llegar a  pensar que la fiesta está llena de gente rara, intolerante y fascista. Sin embargo hay ocasiones en las que el problema puedes llegar a ser tú. Si te sientes identificado con alguna de estas 5 razones, me temo que te has acoplado en una fiesta. 

1-La mayoría de la fiesta te pide que no vayas.
Sabes que va a haber un evento social y te autoinvitas, “¿el sábado nos vemos en la fiesta no?”. Recibes varios WhatsApp en el que te avisan que hay mucha gente en el evento a la que caes mal y tu presencia les incomodaría. Ciudadanos cree que tiene el derecho de ir a la fiesta del orgullo, pero si pactas con quien pide mandar esa misma fiesta a la casa de campo, tu derecho deja de existir. Que no te sorprenda que te pidan que no vayas a una fiesta.
Los organizadores del Orgullo Gay dejan a PP y Ciudadanos sin representación oficial.

2-Llegas a la fiesta y te piden que te vayas. 
Aún así, vas y gran parte de la fiesta te pregunta que haces ahí si no eres bien recibido. Te piden amablemente que te vayas y te pones chulo. En Ciudadanos creen que por ponerse detrás de una pancarta en la calle a la gente se le va a olvidar con quien pacta en las instituciones. ¿De verdad pensaban que no les iban a echar de la manifestación? Pactar con la extrema derecha no sale gratis.
Un representante de Vox en Huesca: «Queremos quitar la bandera gay. La orientación sexual de cada uno en su casa y en su cama».

3-A las fiestas se va a disfrutar, no a provocar.
Después de colarte en una fiesta, en vez de tener un perfil bajo, te dedicas a provocar a todo el mundo como diciendo “mirad, no queríais que viniera y aquí estoy, pa´ mala yo”.

Lo más sensato hubiera sido que los políticos de Ciudadanos hubiesen aguantado el chaparrón con la mirada baja y aprendiendo de la experiencia. Pues para eso son políticos, va en el sueldo. Pero Ciudadanos no tiene sentido sin el oportunismo, la hipocresía y el victimismo.

4- Te echan y montas un follón para ser la protagonista.
Te acaban echando de la fiesta y montas un numerito para intentar cortar el rollo a los presentes y llevarte todo el protagonismo. Insultas a todos el mundo porque eres incapaz de asumir que el verdadero problema eres tú.

No, Inés, los fascistas del futuro seguiréis siendo los que pactáis con la extrema derecha.

5-No te vuelven a invitar a ninguna fiesta.
Si tras lo sucedido, los próximos años Ciudadanos no es invitado a los actos festivos y reivindicativos del Orgullo, que nadie se eche las manos a la cabeza. Es como invitar a tu fiesta de cumpleaños a la típica persona que sabes que va a gorronear toda la bebida y comida que pueda, para acabar ebria peleándose con todo el mundo.


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