Fotografía de Dani Gago

Guido Ohlenschlaeger

Tras dos meses de las Elecciones Generales seguimos sin gobierno y sin rastro de El-Presidente-en-funciones-encargado-de-formar-gobierno. Tanto es así, que en la ronda de reuniones en Zarzuela el rey Felipe VI, que había encargado a Pedro Sánchez la formación de un gobierno, le reprendió por no haberse reunido con ninguno de los grupos para buscar apoyos para la investidura. Desde ese momento se abrió la ronda con los tres principales partidos. El socio preferente era Unidas Podemos, o así lo dijeron en las elecciones y así lo hicieron saber (por lo menos públicamente) en una reunión en el Congreso con Pablo Iglesias. De allí salió la ya conocida disputa sobre los términos coalición y cooperación. Ese día se visibilizó una división que no se ha resuelto todavía. El PSOE quiere prácticamente reeditar el apoyo gratuito y generoso del partido de Pablo Iglesias que ya recibió en la moción de censura.

Sin embargo, es cierto que lo que ocurrió en la moción de censura es una anormalidad en términos de negociación. Aquello lo único que demostró fue la altura de miras del partido de Pablo Iglesias en un momento tan importante. Pero ahora la cosa es distinta. Los tiempos han cambiado. La gente ya no quiere gobiernos de partido único, y esperan que, como está ocurriendo con la derecha en muchos municipios y comunidades, se pongan de acuerdo. En eso consiste la política fuera del bipartidismo. En Europa lo saben desde hace tiempo, y ya nos toca a nosotros adaptarnos a los nuevos tiempos, como votantes y como gobernantes. Salir de la política de bloques, de vetos y de bloqueos, para entrar en una fase de consensos, diálogos y negociaciones.

Con este panorama, cabe esgrimir cinco razones por las que Unidas Podemos debería estar en ese gobierno.

1- Digan lo que digan, los números suman.

El primer motivo es que los números son tozudos. 42 diputados para Unidas Podemos, 123 para el PSOE da un total de 165, a 11 tan solo de la mayoría absoluta que otorgan los 176 escaños. Bastarían tan solo los apoyos de ERC y PNV. La derecha apenas sumaría 147. La obligación de formar gobierno le toca al bloque de izquierdas y los números suman para ello. Además, con esta diferencia de escaños entre PSOE y Unidas Podemos, que en votos es de apenas la mitad, y teniendo en cuenta que Pedro Sánchez quiso firmar un acuerdo con Ciudadanos en 2016 en el que, como supimos hace poco, entre otras cosas le cedía la vicepresidencia a Albert Rivera, es más que razonable que, siguiendo la lógica aplicada con Ciudadanos en 2016, pudiese haber ministerios para Unidas Podemos. ¿Por qué Ciudadanos sí y Unidas Podemos no?

2- ¿Y si miramos a Europa? 16 países tienen gobiernos de coalición.

En Europa de un tiempo a esta parte gobernar en coalición o en minoría no es una excepción, sino una norma en los países donde el bipartidismo hace tiempo que pasó a la historia. De estos 16 países con gobiernos de coalición, seis cuentan con ejecutivos en minoría y cinco, en mayoría. Países como Alemania, donde gobiernan juntos la CDU y el partido socialdemócrata (SPD), Italia, Austria, Bélgica, Luxemburgo u Holanda tienen desde hace años gobiernos de coalición. En Finlandia hace poco se pusieron de acuerdo los cinco partidos más votados en las últimas elecciones para formar un gobierno de coalición progresista encabezado por el primer ministro Antti Rinne. Corren otros tiempos en Europa, y la mayoría de países se han adaptado a negociar, acordar y cogobernar. Es la nueva Europa y no podemos quedarnos atrás

3- Si ya se ha producido este acuerdo en comunidades y municipios, ¿por qué no en el Gobierno?

No sólo en Europa, en España después de las elecciones autonómicas y municipales estamos viendo como la derecha apenas ha necesitado unos días para ponerse de acuerdo para gobernar juntas en coalición. Pero no solo la derecha, también la izquierda, allí donde ha podido se ha puesto de acuerdo. Valencia fue el primer caso, con un pacto entre Compromís, PSOE y Unidas Podemos en el que el último recibió una vicepresidencia. No fue el único caso. También en Baleares, Canarias, o La Rioja se han formado gobiernos de colación de corte progresista. Lo mismo ha ocurrido en varios municipios. La pregunta es, si a nivel regional se puede, ¿por qué no a nivel nacional?

4- Unidas Podemos es la garantía para que existan políticas de izquierdas.

Ya sabemos que las palabras se las lleva el viento. Los acuerdos firmados sobre el papel pueden o no cumplirse, y con la experiencia de los presupuestos post-moción de censura, deberíamos tener claro que el PSOE hace políticas de izquierdas cuando tiene un contrapeso a su izquierda que le empuja y obliga a hacerlas, sino la naturaleza del PSOE le hace virar a la derecha, como ya sucediera en 2016 con Ciudadanos.

Además, aunque lo fundamental para un acuerdo de gobierno es el programa, todos sabemos que las palabras, como escribía al principio, se las lleva el viento, y, que como decía mi abuela, más vale pájaro en mano que ciento volando. Por eso, la única forma de garantizar que lo firmado sobre el papel se cumple, es entrando en el gobierno, para poder trabajar por llevar a cabo el programa, y, también, como no, para responsabilizarse sobre las políticas que se puedan llevar a cabo, pero también para las que no. Nada más honesto que arriesgarse a gobernar y jugarse el tipo manchándose en el barro que supone tener ministerios y trabajar por sacar adelante políticas públicas. Es un gesto que, frente a las lecturas infantilistas, convierte a Unidas Podemos en un partido maduro y responsable. Todos sabemos lo difícil que es en este país gobernar para las mayorías.

5- Es una oportunidad para que seamos punta de lanza para una nueva Europa.

Un gobierno en solitario del PSOE no sería capaz de garantizar ni estabilidad ni políticas progresistas. Lo que ellos llaman aritmética parlamentaria, el sentido común lo llama mirar a la derecha para las cuestiones económicas y a la izquierda para las cuestiones sociales. Nada distinto a lo que ya hay en la mayoría de países europeos.

Sin embargo, junto con Portugal, España podría ser cabeza de lanza de una nueva Europa que, frente a las políticas de la extremaderecha de Salvini, Abascal, Orban o Le Pen y las políticas ultraliberales de Merkel o Macron, pueda abrir la ventana a una Europa solidaria, fraterna, social, que garantice y blinde derechos y que haga frente a la precariedad con políticas públicas. Podríamos ser el primer gobierno de coalición enteramente progresista. Sería una oportunidad para decirle al resto de países que hay una alternativa y que tenemos una oportunidad para construir una nueva Europa.

En definitiva, ¿vamos a dejar pasar esta oportunidad para construir otra España y otra Europa? ¿Va Pedro Sánchez a desoír lo que le pidieron sus militantes en Ferraz? ¿Va a quebrar la confianza de sus votantes que le dijeron “Con Rivera no”? ¿Va a traicionar a los únicos que confiaron en él, cuando estaba solo contra todos los barones del PSOE y los grandes poderes? ¿De qué tiene miedo?

La única certeza es que se abre una nueva era política sin vetos, bloqueos ni mayorías absolutas, y que podemos elegir entre subirnos al barco del resto de países europeos o volver a quedarnos atrás añorando el bipartidismo perdido. Las élites aspiran a esto último (y parece que también PSOE y PP). Para el resto, lo conveniente sea seguramente subirnos a ese barco. Es más, no solo podemos subirnos al barco, podemos encabezar una nueva capitanía. No perdamos la oportunidad.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.