Es imperativo que la Justicia brasileña investigue ahora la conspiración que incluye a un actual ministro de Bolsonaro y apartó a Lula de la carrera por la presidencia de Brasil

Un juez federal de Brasilia absolvió este miércoles a los expresidentes brasileños Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff del cargo de asociación para delinquir. La sentencia absolutoria fue dictada por el juez duodécimo federal de Brasilia, Marcus Vinicius Reis Bastos, y también beneficia a los exministros de Hacienda en los gobiernos del PT Antonio Palocci y Guido Mantega, así como al extesorero de la formación progresista Joao Vaccari.

Todo el caso por el que los expresidentes estaban encausados estaban rodeados por una gran polémica. Un reportaje del diario Intercept Brasil señalaba en junio que el juez Sergio Moro, hoy ministro de Justicia del Gobierno de Jair Bolsonaro, y el fiscal de la operación Lava Jato, Deltan Dallagnol, intercambiaron mensajes de texto durante la investigación del caso, algo prohibido por la Constitución y el Código Penal brasileño.

Tras la publicación de esta información, la propia Fiscalía solicitaba la absolución sumaria de los acusados tras reconocer que no existían «elementos configuradores de la existencia de una organización criminal».

En el artículo se cuestionaba la imparcialidad del hoy ministro cuando era responsable del juicio en primera instancia de varios casos de corrupción en Curitiba. Entre ellos, el del triplex de Lula, un balneario de São Paulo supuestamente comprado con dinero de sobornos a la constructora OAS, que se benefició con contratos de Petrobras.

Según The Intercept, las conversaciones privadas muestran que Moro sugirió a Dallagnol cambiar el orden de las fases de la operación Lava Jato y dio consejos y pistas a los fiscales encargados del caso, lo que está prohibido por ley.

Asimismo, en otras conversaciones, fiscales del grupo que investigaba la Lava Jato en Curitiba, liderado por Dallagnol, discutían formas de frenar una entrevista que Lula, en prisión desde abril de 2018, había concedido al diario Folha de Sao Paulo porque podría beneficiar al Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones del pasado octubre.

La defensa del exmandatario subrayó que los documentos divulgados por The Intercept muestran que la actuación de los procuradores y del exjuez Sergio Moro tuvo un «objetivo político» y que «nadie puede tener dudas de que los procesos contra el expresidente Lula están corrompidos por lo que hay de más grave en términos de violación a las garantías fundamentales y a la negativa de los derechos».

Se ha hecho justicia en Brasil. Ahora, que todo el peso de la ley caiga sobre los que conspiraron para que Lula da Silva, el que podría ser hoy el líder del país latinoamericano, acabase con sus huesos en la cárcel para dejar vía libre a la extrema derecha de Jair Bolsonaro.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.