Conmemoración de la Nakba en Bethlehem. Foto: Juan Teixeira

La «Nakba» palestina se refiere a la expulsión masiva de árabes de Palestina durante la creación de Israel. Se calcula que entre 1947 y 1949 se forzó el éxodo de 800.000 palestinos: 400.000 desalojados de la zona demarcada para el Estado israelí y otros 400.000 expulsados de tierras arrebatadas al Estado palestino. A día de hoy, son más de 7.000.000 los palestinos árabes que viven en el exilio.

Por Oier Zeberio. Un artículo original de Eulixe.

El horror no conoce de fronteras o países. Se muestra y se extiende como una enfermedad a lo largo y ancho del planeta. Todos los días, miles de personas observan y padecen el terror en sus propias carnes. Ven a sus familiares masacrados o expulsados,  a sus comunidades destruidas o en mucho casos un final trágico y abrupto de su vida.  

1945 fue un año que estremeció al mundo. La Segunda Guerra Mundial, la más atroz y sanguinaria jamás vista por la humanidad, tocaba a su fin y el largo reguero de sangre, sufrimiento y miseria asomaba en el viejo continente. Coincidiendo con el final de la contienda, se hicieron públicos los horrores cometidos por la Alemania Nazi. Al exterminio sistemático de eslavos en el este, se le añadieron las «fabricas de la muerte», campos de concentración y extermino en las que los nazis asesinaron sin pestañear a millones de personas.

A parte de los eslavos y otras minoría éticas, los nazis exterminaron a millones de judíos en las distintos campos de concentración. En Polonia, por ejemplo, en vísperas de la ocupación alemana en 1939,  vivían en el país 3.300.000 judíos. Al terminar la Guerra, quedaban con vida aproximadamente 380.000.

Después de la Segunda Guerra Mundial, mucho judíos supervivientes y pertenecientes a otros países, siguiendo los principios del sionismo, empezaron a considerar a Palestina su refugio, aumentando así considerablemente la emigración a dicha región.  Fue así como comenzó una de las mayores limpiezas étnicas registradas en la segunda mitad del siglo XX, la Nakba Palestina. En este caso, no obstante, las víctimas fueron los Palestinos árabes, que fueron dejados a su suerte por la comunidad internacional, y los verdugos los mismos que conocieron el horror y la muerte durante el Holocausto.

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EL SIONISMO Y EL MANDATO BRITÁNICO EN PALESTINA

A finales de siglo XIX, debido al aumento del antisemitismo en Europa central y occidental, algunos intelectuales judíos como Theodor Herzl, empezaron a reflexionar sobre la posibilidad de establecer algún tipo de Estado propio donde los judíos no sufrieran discriminaciones ni persecuciones. La idea tuvo éxito y pronto se organizó institucionalmente. El movimiento fue bautizado como «sionismo» en referencia al monte Sión, donde en la Antigüedad se encontraba el templo de Salomón. 

La Organización Sionista Mundial, con una notoria presencia en varios países europeos y una intensa actividad diplomática, tenía como objetivo a largo plazo establecer un Estado judío independiente y, a corto plazo, incentivar la inmigración de judíos a Palestina bajo control otomano. La inmigración judía, no obstante, fue relativamente moderada hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial. Por ponerlo en datos, entre 1880 y 1914 migraron unas 40.000 personas.

La situación dio un vuelco tras la derrota otomana en la Gran Guerra. Las tropas británicas ocuparon Irak, Palestina y Jordania, y el país se convirtió en la potencia administradora de dichos territorios. En el caso de Irak y Jordania, ambos países accedieron a la independencia en los años 30. No obstante, la gestión británica  en Palestina  fue más ambigua, ya que por un lado se veían atados por el compromiso de crear un «hogar nacional para el pueblo judío» que habían adquirido con los sionistas mediante la Declaración Balfour de 1917, a la vez que trataban de mantener el orden entre una población local que cada vez desconfiaban más de las fuerzas ocupantes.

Los británicos optaron por facilitar la migración judía a Palestina y ofrecieron a los recién llegados puestos en la administración colonial que estaban vetados a los árabes. Esto genero numerosos incidente violentos entre las comunidades árabe y judía, incluyendo matanzas de judíos, y dos oleadas de protestas y disturbios protagonizados por los árabes en 1929 y 1936.

Con el objetivo de mantener la estabilidad de la zona, los británicos neutralizaron en parte el incipiente movimiento nacionalista palestino. Mientras, distintas organizaciones judías, dispuestas a cumplir su objetivo de protegerse de los ataques y establecer un estado judío, adquirieron armas y efectuaron ataques terroristas contra los árabes y británicos. Estos ataques se convirtieron en habituales en la década de 1940. Coincidiendo con este hecho, las noticias que llegaban desde Europa y que narraban los crímenes cometidos por los nazis hicieron que las organizaciones sionistas sintieran que crear un Estado propio era de vital importancia para la supervivencia de los judíos.

LA NAKBA: CATÁSTROFE PALESTINA

La «Nakba» palestina se refiere a la expulsión masiva de de palestinos árabes de la Palestina del mandato británico durante la creación de Israel (1947-1949). La limpieza étnica fue un acto deliberado y sistemático, que se efectuó con el objetivo de crear el Estado judío en la Palestina histórica, que era mayoritariamente árabe antes de 1948.

En noviembre de 1947, a raíz de los horrores de la Segunda Guerra Mundial y el genocidio nazi de los judíos, la recién creada Organización de las Naciones Unidas aprobó un plan para partir en dos el Mandato británico de Palestina en un Estado  judío y otro árabe. Un 55% de los terrenos fueron asignados a la propuesta del Estado judío, aunque los sionistas poseían el 7% de la tierra privada en Palestina y representaban alrededor del 33% de la población, un gran porcentaje de los cuales eran inmigrantes recientes de Europa. 

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Cuando el plan fue anunciado, se produjeron algunas manifestaciones organizadas por árabes que mostraban su rechazo total ante la resolución de la ONU. También se registraron enfrentamientos violentos entre árabes y judíos con víctimas mortales, aunque en buena parte de los pueblos y barrios árabes la situación era tranquila.

Bajo el pretexto de defenderse contra los ataques árabes, que en su mayoría estaban mal organizados y eran de carácter esporádico, las organizadas y bien equipadas milicias judías decidieron entrar en acción. Los lideres sionistas, con el objetivo de homogeneizar el territorio, diseñaron un plan de limpieza étnica que comenzó antes de la retirada británica. 

Los sionistas comenzaron su ofensiva en diciembre de 1947, ocupando algunos pueblos árabes situados en la zona en la ONU había asignado al Estado judío y expulsando a sus habitantes. El objetivo de los sionistas era expulsar a la población árabe de las localidades estratégicas, destruyendo los pueblos si lo consideraban necesario, con el objetivo de asegurar una futura mayoría judía. Por ejemplo, los primeros meses de 1948, decenas de pueblos árabes fueron ocupados y su población expulsada.  

El mandato británico sobre Palestina finalizó oficialmente el 15 de mayo de 1948. Un día antes se había proclamado la independencia de Israel, que obtuvo el reconocimiento de EE.UU. y la Unión Soviética. Este hecho marco el inicio de la Guerra árabe israelí que duro hasta el 10 de marzo de 1949.  Durante la guerra las tropas judías continuaron con las operaciones de limpieza étnica con mayor intensidad que en los meses anteriores y se cometieron numerosas masacres. El Estado sionista continuó con la estrategia de homogenización de los territorios que paso a controlar, aumentando aún más la expulsión de palestinos.

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Se calcula que entre 1948 y 1949 se forzó el éxodo de 800.000 palestinos: 400.000 desalojados de la zona demarcada para el Estado israelí y otros 400.000 expulsados de tierras arrebatas al Estado palestino. Más de 400 ciudades y pueblos fueron destruidos por Israel entre 1948 y 1950. Además, arrebataron alrededor de 4.244.776 acres de tierra a los palestinos.  Actualmente, la cifra de palestinos árabes que viven en el exilio es de 7.000.000.

A día de hoy, ante la pasividad de la comunidad internacional, el Estado sionista sigue masacrando sin piedad a la población árabe palestina que vive en Cisjordania y Gaza. En el caso de Cisjordania, las comunidades judías asentadas en la región siguen expandiendo sus territorios, aislando y dejando sin comunicación en muchos casos a los pueblos árabes. Por otro lado, Gaza es constantemente bombardeada por la aviación israelí, dejando un reguero de muerte y miseria.

Eulixe
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