Tras participar en 12 programas de TV, crear 9 empresas, escribir una novela, plagiar otra, fundar una revista, ser condenada por el Tribunal Supremo y estar involucrada en las Cloacas del Estado, el periodismo español necesita la jubilación anticipada de Ana Rosa Quintana.

Víctor Sorrento
Pasan los años, los canales de TV aparecen, se fusionan, se crean nuevos programas y se copian los formatos de otros países, pero el espectador siempre ve las mismas caras en la pantalla. Los mismos presentadores y colaboradores que envejecen a la vista de todos mientras las nuevas generaciones, aburridas, entregan su tiempo libre a Netflix. El periodismo español, en especial el televisivo, necesita un relevo generacional, aire fresco. En las redacciones, especialmente en los puestos de dirección, ya huele a naftalina y se escuchan demasiadas veces las mismas anécdotas, cada vez más exageradas, de lo importante que fue la transición. En España hay más de 7.000 periodistas en el paro, 2.000 más que hace 2 años, el 62% son mujeres y probablemente el 90% presentaría El Programa de Ana Rosa con más profesionalidad y ética periodística que su actual presentadora.  

Antes de que continúes leyendo, te pedimos que firmes la petición que hemos creado en Change.org solicitando la jubilación anticipada de Ana Rosa. Sabemos que Change.org no sirve para nada, pero el objetivo es llegar a las 500.000 firmas para enviar los resultados por correo certificado a Mediaset España. Aquí os dejamos el link para firmar: http://chng.it/bzjxwFjd4g

Las polémicas de Ana Rosa tras 38 años de carrera. 

La presentadora ha sido denunciada en múltiples ocasiones, imputada por el titular del juzgado número 43 de Madrid, condenada por el Tribunal Supremo en 2011 y acusada de plagio en el año 2000 cuando publicó su novela Sabor a hiel que tuvo que ser retirada tras demostrarse que se habían copiado capítulos enteros de las obras Álbum de familia de Danielle Steel y Mujeres de ojos grandes, obra de la autora mexicana Ángeles Mastretta. Además, como ya demostró el Diario Público, también se ha demostrado su relación con el líder de las Cloacas del Estado, el comisario Villarejo, cuando se desvelaron los audios que demostrarían que Ana Rosa Quintana aconsejó al comisario mientras estaba imputado y casi hasta su detención. 


En los últimos meses asistimos a una Ana Rosa descontrolada, que se comporta como un trabajador a punto de jubilarse tras 40 años trabajando, todo le da igual ya y la verdad es lo de menos. Durante la epidemia del COVID-19, Ana Rosa Quintana, se cuestionó su ética y rigor a la hora de informar sobre la pandemia y emitió juicios de valor contra el Gobierno como si estuviera en el salón de su casa. Si bien, desmintió algunas informaciones incorrectas que ella misma potenció, en su programa se acusó directamente al Gobierno y realizó frases del tipo: «Hay que tener mucho cuidado a quién se vota», «El problema es que esto nos ha pillado con el Gobierno que nos ha pillado», «Esto es un escándalo», «Hay descontrol (Refiriéndose al Gobierno de España), esto es muy grave» , “Que se vote pensando en que se respetan las libertades y que no tengan la tentación de controlar un poco más a la población”, “Cuando acabe esto ustedes (Refiriéndose a las autoridades) tienen que destruir estos datos. Y yo sé que no lo van a hacer”.

Ana Rosa, presentadora y empresaria del ladrillo.

La presentadora también se ha enriquecido los últimos 38 años a través de las 9 empresas que tiene o ha tenido a lo largo de su carrera: Argomaniz inversiones S.L, Actividades Penta S.L, Ocoper S.L.U, Cuarzo Andaluza de Producciones S.L, Cuarzo Producciones S.L, Otelum S.L, Sotoshop S.L, Casa Grande Del Sur S.L y Casa Grande Entre Puentes S.L. La mayoría de ellas dedicadas a la inversión en el sector inmobiliario, servicios financieros y al comercio al por mayor de café, té, cacao y especias. La presentadora ha tenido participaciones en 59 sicavs (sociedades de inversión de capital variable, una forma de inversión colectiva) y su sueldo en Telecinco supera los 130.000€ al año, como ella misma reconoció en directo hace unos meses.

Con 64 años, ¿Qué necesidad tiene Ana Rosa Quintana de estar insultándose a sí misma todas las mañanas? 

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