La periodista queda expuesta a menudo por su posicionamiento y falta de neutralidad en un programa que, lamentablemente, arrastra a mucha audiencia. 

‘El programa de Ana Rosa’ Quintana en Telecinco le sucede algo similar al ‘Espejo Público’ de Susana Griso, la polémica las rodea. Sin embargo, la diferencia entre un programa y otro es que Ana Rosa Quintana es una de las presentadoras mejor pagadas de la televisión.

Quintana se sitúa incluso por encima de Jorge Javier Vázquez, que cobra 3 millones de euros al año. Susanna Griso recibe 2 millones de euros al año, según El Plural. Antonio García Ferreras, presentador estrella de La Sexta con Al Rojo Vivo cobraría “más de un 1 millón de euros” según fuentes del grupo Atresmedia.

Con la necesidad informativa presente a raíz del coronavirus, los periodistas de televisión están en el ojo del huracán: son objeto de crítica porque se les exige ahora más que nunca evitar sensacionalismos y apostar por la información rigurosa. Ana Rosa Quintana se caracteriza por lo contrario, expuesta por su posicionamiento y falta de neutralidad en un programa que arrastra a mucha audiencia. 

Una periodista contra la izquierda

Como decimos, las polémicas persiguen a la periodista. La última que hemos visto ha sido en defensa de la gestión de Ayuso de la crisis del coronavirus, obviando que habían engañado a Ayuso con los aviones cargados del material prometido para luchar contra la pandemia y proteger a los sanitarios, y diciendo que «llegarán más tarde».

Con la sanidad madrileña ha pisado varios charcos. Un ejemplo ha sido el trato a Eduardo Fernández, enfermero del Hospital Infanta Sofía, quien intentaba denunciar la precariedad de la sanidad pública y fue cortado en directo. “Partimos de una situación bastante precaria en la Sanidad madrileña. En los últimos años se han perdido muchísimos contratos y muchísimas camas que se echan en falta”, fue lo único que pudo decir antes de ser cortado de malos modos.

Hace unas semanas, Quintana tuvo que pedir perdón en su programa por difundir un bulo sobre Irene Montero. En el vídeo se puede ver a Montero en lo que parece un estornudo con una transcripción sobre lo que supuestamente le habría dicho García: «¡Me cago en la puta! ¡Qué me estás tosiendo encima!». El perdón fue pequeño en comparación con lo que se difundió el vídeo en un programa de su audiencia.

Esta no fue la única intentona de golpear al partido morado. Hace poco nos hacíamos eco de un vídeo sobre las 39 interrupciones de Ana Rosa Quintana a Pablo Iglesias en una sola conversación, lo que nos da una magnitud de su odio a Podemos y su falta de ética periodística.

Esta situación es más llamativa si lo comparamos con el trato a otros políticos:

Como anécdota y reafirmación de lo indicado en este artículo, hemos visto recientemente como un profesor confesaba que usa el programa de Ana Rosa Quintana para exponer a sus alumnos cómo se criminaliza la pobreza, como se reproduce el racismo y qué es la violencia simbólica.

Estas no son ni mucho menos las únicas polémicas de la presentadora, solo las más recientes. Sin embargo, nos acercan a la magnitud de lo que significa un sueldo así y lo que se intenta conseguir en la televisión española: la polémica vende, creemos polémica.

Desde Spanish Revolution solo queremos dar a nuestros lectores y lectoras un pequeño consejo: apagad la tele.

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