En muchas ciudades de país el discurso de Bolsonaro fue acompañado por sonoros cacerolazos.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, pidió este martes que su país deje atrás el «concepto de tierra arrasada» ante el coronavirus , al que comparó con una «gripecita» o un «refriadito».

Bolsonaro declaró que «el virus llegó» y «en breve pasará», subrayando que la «vida debe seguir», los «empleados tienen que ser mantenidos» y el «ingreso de las familias tiene que ser preservado».

Brasil cuenta con más de 2.200 personas diagnosticadas con el nuevo coronavirus y la cifra de muertes supera los 45 fallecidos. El estado de Sao Paulo sigue liderando el ranking de la enfermedad en Brasil por lo que el gobierno del país ha declarado cuarentena a la población durante 15 días con el cierre de todos los servicios no esenciales para contener la pandemia en la región.

Estas medidas han sido criticadas por el líder de ultraderecha brasileña quien destaca que «no hay por qué cerrar escuelas», cuando «en el mundo» los más afectados por la pandemia son las personas mayores de 60 años.

También añadió que debido a su «historial de atleta», en caso de que él mismo fuera infectado, no precisaría preocuparse porque sentiría nada o sufriría «una gripecita» o «un resfriadito».

Según el mandatario de Brasil, su Gobierno está adoptando todas las medidas necesarias para proteger a la población, pero sin la «histeria» y el «pánico» que, a su juicio, esparcen en el mundo «algunos medios de comunicación».

«Difunden exactamente la sensación de temor, teniendo como su buque insignia el anuncio de la gran cantidad de víctimas en Italia. Un país con una gran cantidad de personas mayores y con un clima totalmente diferente al nuestro. El escenario perfecto, potenciado por los medios, para que verdadera histeria se extendiera por todo nuestro país», dijo Bolsonaro.

También subrayó que «el mundo busca un tratamiento para la enfermedad» y que en Brasil y en otros países «se busca comprobar eficacia de la cloroquina», usada para tratar la malaria y otros males y sobre la cual aseguró que existen «noticias positivas».

En muchas ciudades de país el discurso de Bolsonaro fue acompañado por sonoros cacerolazos, organizados en las redes sociales por personas que protestan casi a diario por el menosprecio del gobernante frente a la pandemia.

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