«Es la mayor amenaza que afronta el país desde hace décadas», reconoce ahora Boris Johnson.

A diferencia de las políticas de confinamiento restrictivas que se aplican en Italia, Francia o España, el Boris Johnson, primer ministro británico, ha abordado la crisis del coronavirus con espíritu parsimonioso. Johnson y su gabinete enfocaron su estrategia inicial en la participación y compromiso activo de la población, sin juzgar necesario aplicar normas de obligado cumplimiento para no perjudicar la economía del país.

El gobierno británico fijó como meta, pese a las críticas científicas que le quitaban la razón, alcanzar la denominada “inmunidad del rebaño” para limitar el número de contagios del Covid-19. “Puesto que la gran mayoría de la gente contrae trastornos leves, nuestro objetivo es construir cierta inmunidad colectiva para que más y más personas sean resistentes a la enfermedad y se reduzca la transmisión, al tiempo que protegemos a los más vulnerables”, explicaba hace unas semanas el principal asesor médico del Gobierno, Patrick Vallance, en una entrevista de BBC Radio 4.

Fue entonces cuando reconoció que esta filosofía le costaría la vida a mucha gente mayor, por lo que fue duramente criticado dentro y fuera del país. Solo en los últimos días, a medida que iban aumentado los casos, se fueron tomando medidas más restrictivas que culminan con este confinamiento que equipara a Reino Unido con lo que viven España, Italia y varios países europeos.

El lunes pasado, el Reino Unido registró 1.551 positivos, superó a Noruega y entró en la lista de los diez países con los brotes más avanzados. Según The Telegraph, el ritmo de muertes ya supera al de Italia.

Estas cifras han hecho entrar en razón a la fuerza a Johnson: «Es la mayor amenaza que afronta el país desde hace décadas», reconoce ahora. El premier impuso un tono grave en su intervención televisada de este lunes, en la que instó a la ciudadanía a hacer un «gran esfuerzo» para encarar un problema, la epidemia de coronavirus, que de otra manera «no podría parar ningún sistema sanitario del mundo» y ha decretado que los británicos deben quedarse en casa desde la noche de este lunes para guardar cuarentena.

Además, para lograr el cumplimiento de esta decisión, también ha anunciado que las fuerzas de seguridad impondrán sanciones a quienes incumplan estas medidas

El jefe del Ejecutivo británico reconoció que el camino que le queda por delante a sus compatriotas «es duro», al tiempo que reiteró sus polémicas declaraciones de hace días al mantener que «sigue siendo cierto que, tristemente, se perderán muchas vidas».

Londres explica que, «sin un enorme esfuerzo nacional para detener el avance de este virus, llegaría una situación a la que ningún sistema sanitario del mundo podría hacer frente. Porque no habría suficientes respiradores, camas de cuidados intensivos, médicos, ni enfermeras», afirmó Johnson. «Como hemos visto en otros lugares, en países que también cuentan con fantásticos sistemas sanitarios, ese es el momento realmente peligroso», agregó.

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