El gobierno Bolsonaro/Mourão y su ministro de Educación Weintraub son enemigos declarados de la juventud. Al mismo tiempo que tratan de destruir el derecho a la jubilación de los brasileños y brasileñas con la reforma jubilatoria, también atacan a la educación anunciando una reducción de 30% del presupuesto de educación federal (7,9 billones de reales), en especial en las universidades.

Ayer, estudiantes y profesores de todo Brasil se movilizaron contra los bloqueos de recursos para la educación anunciados por el gobierno de Jair Bolsonaro, que atribuyó la agitación a la manipulación de «idiotas útiles» por parte de una minoría de izquierda. Las principales marchas están convocadas para últimas horas de la tarde, pero ya desde la mañana se señalaron actos en la mayor parte de los estados brasileños y en las mayores ciudades del país, como San Pablo, Río de Janeiro, Belo Horizonte y Brasilia. En la capital, millares de personas se congregaron en un extremo de la Explanada de los Ministerios.

Las protestas denuncian los planes del ministro de Educación, Abraham Weintraub, de bloquear recursos, incluyendo el 30% del presupuesto no obligatorio de las universidades federales. La medida compromete miles de becas para estudiantes, así como el pago de las cuentas de luz, agua, servicios de limpieza y seguridad. Bolsonaro sostuvo que reduciría la educación superior para invertir en educación básica; sin embargo, también esa área sufrió recortes (2,4 billones de reales). Finalmente, realizaron un chantaje planteando que, si se aprueba la reforma jubilatoria, entonces sería posible rever los recortes en educación.

La realidad es que los recortes anunciados amenazan la existencia de las universidades que hoy son responsables del 95% de la investigación científica del país, de innumerables proyectos de extensión con resultados inmediatos para la población y de la formación de miles de profesionales todos los años. En la Universidad Federal de Pará el recorte fue de 55 millones de reales. En la Universidad Federal de Río de Janeiro fue mayor aún, de 41%, que representa 114 millones. En la Universidad Federal Fluminense, el ajuste de 30% afectará la asistencia a estudiantes para su permanencia, energía, agua, luz, obras de mantenimiento, seguridad e innumerables servicios tercerizados, entre otros. En todo el país las universidades corren riesgo de tener que cerrar sus puertas en el próximo semestre.

«Mi arma es el libro. Pero, desgraciadamente, la educación no es una prioridad y donde faltan cultura y educación, sobra violencia. Por eso estoy aquí, luchando por la educación pública», explicó a la AFP la escritora Alessandra Roscoe, que participó en la marcha de Brasilia.

La juventud responde con masivas movilizaciones en las calles

La juventud respondió a este ataque con movilización y lucha. Rápidamente, a través de los centros de estudiantes y de las direcciones estudiantiles de las universidades, se convocaron asambleas en todo el país y se votó una huelga general educativa para el 15 de mayo, fecha que coincide con la previamente convocada por los trabajadores de la educación.

El pasado 6 de mayo Bolsonaro realizó en Río de Janeiro una visita al colegio militar, cuando fue recibido con una fuertísima protesta de estudiantes y trabajadores del colegio Pedro II, lo que lo obligó a salir por la puerta de atrás. El 8 de mayo los actos de protesta se nacionalizaron, llegando a juntar 15.000 personas en Niterói en defensa de la Universidad Federal Fluminense, 15.000 en Curitiba y 5.000 en Natal, entre otros. Al cierre de esta edición 132 instituciones ya habían aprobado su participación en la huelga general por medio de asambleas masivas. El proceso de movilización suma también a las instituciones estaduales que sufren ataques semejantes por parte de sus gobernadores, tal el caso de San Pablo y Bahía, e incluso a universidades privadas, como la Católica de Río de Janeiro.

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