«Tenemos la sociedad de nuestro lado, si comenzamos a movilizarnos nos apoyarán».

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Karim Mohamed Puente
Lo primero que quiero decir es que aquí escribo como trabajador del SERMAS (Servicio Madrileño de Salud) y no como enfermero. Digo esto porque la semana pasada pudimos ver a los compañeros médicos manifestarse bajo la organización Médicos por sus Derechos. Ahora que la crisis del coronavirus ha puesto de relieve la necesidad y el consenso social de fortalecer los servicios públicos; ahora que los trabajadores de la sanidad tenemos la oportunidad de ser escuchados y se nos otorga autoridad para hablar de ello, me apena ver que comienzan las carreras en solitario por rascar victorias propias. 

A ningún trabajador de la sanidad se le escapa que somos un sector altamente jerarquizado. Los hospitales son pequeñas ciudades, son urbes feudales organizadas en estamentos poco permeables y muy corporativistas. Esto lleva años lastrando nuestra capacidad de negociación como sector. Un ejemplo por oposición sería la marea blanca, que con todos los trabajadores unidos consiguió parar las privatizaciones, que le pregunten sino a Lasqueti. Y como en toda organización estamental, los que están en la cúspide son los menos interesados en unir fuerzas con el resto, ahí están Médicos Unidos por sus Derechos, solo médicos, solo sus derechos, reclamando que se valore solo su opinión para la reorganización de cara a próximos rebrotes; o el sindicato AMYTS contramanifestando a  la Coordinadora Anti-privatización de la Sanidad en sus últimas movilizaciones contra la privatización del Hospital Niño Jesús. Durante la crisis de la SARS-Cov-2 he visto a cirujanos implicarse en los cuidados básicos de los pacientes, aseando pacientes, cambiando sábanas, algo que jamás pensé que vería. Esperaba que los momentos de solidaridad y esfuerzo conjunto durante la pandemia, redujesen eso que llaman la distancia jerárquica. Pero no, han vuelto a no mirar hacia abajo, y a considerarse los únicos relevantes del sistema sanitario. A esto, como siempre, hay numerosas excepciones que quiero agradecer. Al resto de compañeros médicos les pido que se paren a pensar en los demás trabajadores que día a día sacamos el hospital adelante, les pido que arrimemos el hombro todos juntos para crear espacios conjuntos que mejoren nuestras condiciones laborarles y fortalezcan la sanidad pública. 

Y en esa línea trabaja Sanitarios Necesarios, una organización que trata de incluir a todos los trabajadores del SERMAS bajo una serie de peticiones, que viene manifestándose enfrente de hospitales y centros de salud todas las semanas desde hace un mes. Según tengo entendido el sindicato MATS está trabajando muy duro para que las asambleas cojan fuerza y comience a ser un movimiento generador de cambios. Esta organización se considera a sí misma “sin partidos ni sindicatos”, a pesar del trabajo de algunos de ellos, pero debo señalar que no puede haber un movimiento fuerte capaz de cambiar algo, sin el apoyo de los sindicatos. Para mí la unidad no pasa por rechazar todo lo que ya está organizado, si no aceptar todas las banderas e intentar asumir las diferencias, salvarlas a base de negociación y poniendo sobre la mesa puntos en los que estemos todos de acuerdo. Los cambios que necesitamos dependen de la iniciativa política, no debemos renunciar a sumar fuerza política en nombre de una unidad de marca blanca. Y en esta línea quizás sea el MATS el que debe iniciar conversaciones con otros sindicatos, pactando programa y sumándoles a Sanitarios Necesarios, asumiendo que deben estar dispuesto a perder el control.

Me gustaría que consiguiésemos un movimiento, para el que sin duda Sanitarios Necesarios ha puesto la primera piedra, en la que todas las organizaciones sindicales, como representantes legales de los trabajadores en las instituciones con las que habremos de negociar, puedan participar y poner al servicio del movimiento sus recursos. Igual que me gustaría que fuese un movimiento en el que la mayoría de los médicos bajasen a luchar con el resto de sus compañeros por intereses que todos tenemos en común. 

Si hablásemos de recuperar la jornada de 35 horas, de jubilación anticipada en función del tiempo trabajado a turnos, de ampliación de ratios en todas las categorías, de aumentar la frecuencia de las oposiciones por ley, de prohibir las temporalidad por más de dos años, de parar la derivación a pacientes a la sanidad privada, creo que estaríamos hablando de puntos comunes y de una bandera bajo la que cabemos todos. Tenemos la sociedad de nuestro lado, si comenzamos a movilizarnos nos apoyarán, pero no nos olvidemos que somos nosotros los que tendremos que liderarla, a ser posible en una sola dirección. Lo de dividir al contrario es muy viejo, no caigamos de nuevo en la trampa.

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