Cinto lleva casi toda su vida en la misma vivienda, y allí vivió los últimos días de su padre, su esposa o su hermana, por lo que desea quedarse en ella hasta el fin de sus días.
Han cambiado la cerradura y arrojado la ropa y los enseres de la madre y su hijo a la calle, dejándolos desamparados.
Charo es uno de los 180 inquilinos que vive en los pisos vendidos el pasado año sin previo aviso por la fundación religiosa Fusara, relacionada con los Aznar.
Como consecuencia del desahucio, los hijos menores fueron separados de la madre.
"Si miles de familias nos negamos a pagar y lo hacemos bajo la cobertura de la huelga y de un mismo movimiento, nadie podrá hacer nada contra nosotras", señalan desde la organización.
De momento no hay una orden judicial clara que haga que se actúe para devolver el suministro eléctrico
“Queremos facilitar su vida e integración en Madrid”, ha dicho la presidenta de la Comunidad de Madrid