He visto a quienes se quemaron los brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del capitalismo. (Aullido, Allen Ginsberg)
Varias empresas ven estas crisis sanitarias como una oportunidad para llenar sus bolsillos.
En lugares como Finlandia, Italia, Uganda, Camboya o la India ya se han llevado a cabo iniciativas similares.
Las palabras del ministro de Consumo Alberto Garzón indicando que una de sus primeras medidas serían las dirigidas a limitar el impacto de la lacra del juego no han caído en saco roto.
Las protestas de los pequeños y medianos agricultores y ganaderos han levantado una gran polvareda que la derecha quiere aprovechar para sacar rédito político.
Dos sociedades figuran como adjudicatarias de sendos contratos públicos por importe de más de 200.000 euros; uno de ellos, para el suministro de pienso a las fincas de Patrimonio Nacional, que administra los bienes de la Corona
Garzón defiende la subida del salario mínimo tirado por tierra la idea de que las empresas no podrán pagar esta subida.