El ingreso mínimo correspondiente a cada país se calcularía técnicamente, teniendo en cuenta indicadores objetivos como la renta media, el PIB o el salario mínimo de cada economía
Estas tres gráficas nos muestran el resultado del dominio de las políticas neoliberales en las últimas décadas.
Unilever, Mondelez o P&G son corporaciones millonarias que controlan el consumo en los supermercados y además generan millones de toneladas de plásticos al año.
Lo que más tienen aumentan más que nunca su fortuna gracias a las exensiones fiscales impuestas por los distintos gobiernos para intentar paliar los efectos de la crisis del coronavirus.
A esta reforma se sumaría otra para que tributen más los rendimientos de capital de IRPF o un impuesto para las transacciones financieras o la banca más ambicioso.
Klein ha contestado a los planes del FMI de recuperación económica a la par de la ecológica.
Durante los últimos 40 años, todas las grandes potencias occidentales han seguido un mismo patrón de reducción de impuestos para las grandes fortunas y las empresas, justo lo contrario que sucede con las rentas medias y bajas. El neoliberalismo ha impuesto que esta fórmula, sumada a las privatizaciones de servicios públicos y otras estrategias que benefician a una élite minoritaria, es la única válida para el crecimiento.