«La salud de todos les importaba una mierda. Salen a la calle pidiendo libertad para seguir bebiendo Gin tonics en sus azoteas favoritas y para reemprender sus negocios inmobiliarios».

Por Guido Ohlenschlaeger Gómez
Un fantasma recorre el mundo, es el fantasma de los patriotas de pacotilla. En EE.UU salen a la calle bandera de barritas y estrellas colgada al cuello cual capa de super héroe; portan carteles en los que puede leerse “Yo no tengo por qué hacerme cargo de los demás” y gritan “¡Queremos trabajar!”. En Brasil el presidente se reúne con ellos y les da la mano y presume de marabunta. En EE.UU Trump niega el fenómeno y recomienda beber lejía. En España no gobiernan ellos: los patriotas de pacotilla; los negacionistas, pero en la oposición tenemos a unos cuantos de esa raza; los abascales y su séquito. La máxima en todos los casos es la misma: la economía por encima de todo, incluido de la vida de las personas.  

En EE.UU llevan semanas saliendo a la calle, armas en mano incluidas. Aquí han empezado a salir en los últimos días auspiciados por el partido de extrema derecha, VOX, a pedir libertad y la dimisión del Gobierno. Hemos visto aglomeraciones de cientos de personas ataviadas con banderas de España y fachalecos. Ah, y mascarillas verdes con la banderita de España, que no falte, eso les hace invencibles. Piden libertad y volver ya a la normalidad y ya de paso la dimisión del Gobierno  y no sabemos si la conformación de un Gobierno de concentración con Rosa Díez, Jose María Aznar y Felipe González a la cabeza como pedía hace unos días Macarena Olona.

Los mismos cayetanos que salen a la calle hoy, llevan dos meses criticando al Gobierno sin piedad por permitir que se organizase el 8M. En aquel momento teníamos poco más de 100 muertos. Hoy tenemos más de 28.000. Ellos enmascaraban sus argumentos tras la “responsabilidad” y las razones sanitarias. Hoy sabemos que la salud de todos les importaba una mierda. Salen a la calle pidiendo libertad para seguir bebiendo Gin tonics en sus azoteas favoritas y para reemprender sus negocios inmobiliarios. Les importa una mierda la salud de los demás. Total, si enferman se pagan un buen hospital. A ellos la saturación de la sanidad poco les afectará en caso de repunte. Y mientras ellos celebran su derecho a la libertad a costa de la tuya y la de todos, incluidos nuestros mayores, la mayoría de la población que no se puede permitir vivir en uno de los barrios más caros de España llevan meses respetando las normas sanitarias y haciendo malabares con la economía familiar para poder salir adelante. Que no os engañen, las manifestaciones de estos días han puesto de manifiesto que cuando criticaban el 8 M la salud les daba igual. Que a nadie se le olviden estas manifestaciones si hay un repunte de casos en Madrid. 

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