Acabado el teatrillo de ayer en redes sociales, Ciudadanos y Vox negocian, junto al PP, un acuerdo in extremis para el Gobierno en Murcia. El partido de Santiago Abascal votó en contra de la investidura del popular Fernando López Miras en un inutil ejercicio de intento de despiste en el que llegó a advertir este jueves, en la segunda votación, que haría lo mismo si la formación de Albert Rivera no accedía a sentarse con ellos.

Ciudadanos demuestra una vez más que no le importa meter a la ultraderecha en las instituciones, como ya demostró en Madrid y Andalucía, con tal de tocar poder, aunque siempre lucha por evitar la foto de la vergüenza. El portavoz de Vox en la Asamblea Regional de Murcia, Juan José Liarte, insistía como condición para permitir que el PP gobernara la región que Ciudadanos debía sentarse a negociar con ellos. Ciudadanos, por supuesto, ha cedido de nuevo.

El PSOE ganó las elecciones en Murcia el pasado 26 de mayo imponiéndose al PP, que gobierna la región desde 1995, con 17 diputados (frente a los 16 de los populares). Ciudadanos obtuvo seis y Vox, cuatro. Otra vez se repite la situación que siempre dijo el PP que no entendía, que no llegase a gobernar la lista más votada. Quizá tenía mucho que ver que ellos solían ser esa lista.

El pasado junio el PP y Ciudadanos llegaron a un acuerdo por el que López Miras sería el presidente y la candidata del partido de Albert Rivera, Isabel Franco, la vicepresidenta y consejera de Política Social. Ciudadanos ocuparía también la portavocía del Gobierno, así como las Consejerías de Fomento, Transparencia y Administración Pública y de Empleo. Para el PP serían las de Hacienda, Sanidad, Educación, Agricultura y Presidencia. Solo necesitan la abstención de Vox.

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