“España debe protegerse al máximo, pero no debe pararse”, proponía hace unos días Santiago Abascal.

En la actual crisis del coronavirus nos echamos las manos a la cabeza con las decisiones de Boris Johnson, Bolsonaro o Trump de priorizar la economía por encima de la salud de sus ciudadanos, aunque alguno ya se ha tenido que desdecir. Sin embargo, aquí, en territorio patrio, tenemos pensamientos similares que son importantes sacar a la luz para tener claro que pasa por la cabeza de algunos líderes.

Uno de estos gestores del bien económico por encima del social es Santiago Abascal, quien dejaba claro en un comunicado del pasado día 16 de marzo que “España debe protegerse al máximo, pero no debe pararse”.

El líder de Vox exponía también su desacuerdo con las medidas del Presidente de Gobierno de cerrar comercios que no fuesen de primera necesidad. Nos podemos hacer así a una idea de cómo gestionaría la extrema derecha una crisis sin precedentes en la que Abascal llegaba a indicar que “una mercería debería abrir igual que lo hace una farmacia”.

Asimismo, si tenemos en cuenta la batería de propuestas para la lucha contra el coronavirus presentada por el partido de extrema derecha, también aprovecharía el estado de alarma para acabar con la sanidad universal al proponer que, durante la vigencia del mismo, los inmigrantes irregulares que acudan al servicio sanitario tengan que abonar una contraprestación o suscribir un convenio con el pago de la correspondiente cuota. 

El partido ultra quiere que se prorrogue mientras dure el estado de alarma la estancia de los extranjeros irregulares en los centros de internamiento, limitada por ley a 60 días, y que se les expulse de España al finalizar el mismo, aunque no dice a dónde.

También propone la suspensión total de la autonomía catalana, yendo incluso más lejos de lo previsto en el artículo 155 de la Constitución. Por lo tanto, Vox quiere llevar a cabo sus ideas políticas aprovechando el parón social que supone esta crisis. Pide también que las Fuerzas Armadas se hagan cargo de la repatriación de los españoles que se encuentran en el extranjero, lo que resulta inviable por falta de medios

En el campo de la información, el partido de ultraderecha pide que se prohíba cualquier ayuda o “financiación extraordinaria, bajo cualquier modalidad, de los medios de comunicación, públicos y privados, durante la vigencia del estado de alarma, ni a su finalización, para hacer frente a las pérdidas económicas derivadas del mismo”. 

Como última medida, también pide la suspensión de las subvenciones a partidos políticos y sindicatos, una vieja reivindicación de Vox que, sin embargo, no ha renunciado a cobrarlas cuando ha tenido derecho a ellas.

Por consiguiente, tener a Abascal en el Gobierno significaría responder a la crisis con medidas que nada tienen que ver con ella, viejos alegatos políticos y decisiones que pondrían en riesgo la vida de los ciudadanos. Un despropósito que sus votantes deberían tener en cuenta cuando todo se calme. 

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