En el año 2012 Juan Carlos I comenzó forjar su impopularidad con un viaje para cazar elefantes.

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La polémica lleva años rodeando a la Casa Real: desde la escapada de Juan Carlos I con Corinna Larsen a Bostwana para cazar elefantes, pasando por las presuntas donaciones que recibió de Arabia Saudí y el ingreso en la cuenta de Corinna de 65 millones de euros de la Fundación Lucum por el «cariño» que le tenía, hasta las amenazas a Corinna para que no revele secretos de Estado.

Son numerosos los motivos que han hecho que el rey emérito abdicase a favor de su hijo, Felipe VI, y ahora tomase la decisión de abandonar España trasladarse al extranjero. Hacemos un repaso por sus polémicas, las más recientes al menos:

2007

The Times, uno de los periódicos más importantes del Reino Unido y del mundo, criticó el «lujoso estilo de vida» del rey y la «idealización» que se ha hecho de su figura durante 30 años, al tiempo que lo calificaba de «playboy».

El artículo situaba a Juan Carlos I en una realidad que el pueblo español no conocía dado el blanqueo de la prensa y de las instituciones a la Casa Real.

2012

Botsuana puede considerarse el principio del fin del monarca español. Una mala caída mientras cazaba elefantes supuso que se desvelase a qué dedicaba su vida privada. España se consumía en una grave crisis y, mientras todo el mundo hablaba de apretarse el cinturón, el jefe del Estado disfrutaba de unas vacaciones de lujo.

Según investigaciones periodísticas, iba acompañado de su amante, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, de sus amigos Josep Cusí y Philip Adkins (primer marido de Corinna) y del empresario sirio Mohamed Kayali. Con Corinna viajó también su hijo Alexander, de diez años de edad, al que Juan Carlos había invitado como regalo por su décimo cumpleaños.

Con la cadera rota, apoyado en unas muletas, masculló un poco creíble acto de contrición. «Perdón, no lo volveré a hacer», pero las sombras comenzaron a salir. Para entonces ya estaba implicado en negocios que ahora le han pasado factura.

La imagen de la monarquía se desplomó a mínimos históricos. En el barómetro del CIS de abril de 2013, los españoles calificaron su confianza en la institución con un 3,68 sobre 10​ en contraste con el 7,48 que se había registrado en noviembre de 1995.

2014

El junio de 2014 abdicó en su hijo Felipe,​ que subió al trono como Felipe VI de España. Se decretó, a pesar se los escándalos, que Juan Carlos conservara de forma vitalicia y honorífica el título de rey, el tratamiento de Majestad y honores análogos a los del heredero de la Corona.

2018

En este año se conocen unas grabaciones de una conversación mantenida en 2015 entre Corinna Larsen y el excomisario José Manuel Villarejo en las que ésta desvelaba la existencia unas supuestas cuentas en Suiza donde el rey emérito habría recibido una transferencia por unas comisiones tras la adjudicación a empresas españolas de la contrucción del AVE a la Meca.

La Fiscalía Anticorrupción decide analizar la autenticidad de las grabaciones para valorar si el rey emérito habría cometido un delito cuando ya no gozaba de inviolabilidad, pero solo ve un posible delito de corrupción en la contratación del AVE a La Meca en fechas en la que era inviolable.

A finales de año, la Fiscalía Anticorrupción abre diligencias de investigación para decidir si presenta una querella tras recibir información sobre el presunto pago de comisiones en la obra del AVE a La Meca.

2019

En 2019, el emérito comunicó que abandonaba definitivamente la vida institucional,15​ y un año más tarde, debido a las crecientes sospechas de corrupción, fue despojado por Felipe VI de la asignación presupuestaria que venía percibiendo de la Casa del Rey.

En abril el Tribunal Supremo archiva la querella interpuesta por Izquierda Unida y el PCE contra Juan Carlos I por 13 delitos.

A principios de junio, coincidiendo con el quinto aniversario de su abdicación, el rey emérito decide retirarse de la vida pública y de la actividad constitucional.

Poco le dura la tranquilidad. En septiembre Corinna Larsen declara que conoce «hechos limitados» y a través de «terceros» sobre la construcción del AVE saudí y en el mes siguiente La Fiscalía suiza decide incorporar a la investigación sobre los presuntos testaferros de cuentas en Suiza de la fundación Lucum, cuyo beneficiario es don Juan Carlos, los audios entre Corinna y Villarejo.

A mediados de diciembre, el fiscal suizo Yves Bertossa toma declaración a los gestores de la cuenta Lucum, Arturo Fasana y Dante Canónica, y a Corinna al considerar que los 100 millones de dólares que llegaron a la cuenta de la fundación prodecen del entonces rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz.

2020

El mes de marzo parece ser catastrófico: el fiscal Bertossa encuentra evidencias del movimiento de 100 millones de dólares por parte Fasana y Canónica, tal y como recoge el diario suizo Tribuna de Ginebra; el abogado de Corinna LArsen asegura que ésta no está siendo investigada y que los 65 millones de euros donados por Juan Carlos I fueron un regalo.

Este mismo mes la Fiscalía Anticorrupción remite una comisión rogatoria a Suiza para tener conocimiento del contenido de la investigación que se sigue allí y que se centra en la supuesta donación de 65 millones de euros desde Lucum a una cuenta de Corinna.

El Congreso rechaza las peticiones de distintos grupos parlamentarios para crear una comisión de investigación sobre los negocios de Juan Carlos I y se desvela que Felipe VI aparece como segundo beneficiario de Lucum por el diario británico The Telegraph que renuncia a la herencia de su padre y le retira la asignación que recibe cada año del Estado.

Días después Corinna revela que se reunió en 2019 con Juan Carlos I para buscar «un diálogo de buena fe» que pusiera fin a «la campaña de abuso» de la que se consideraba víctima.

El paso mayo, Arturo Fasana declaró a la Fiscalía suiza que el rey emérito le entregó 1,9 millones de dólares supuestamente donados por el sultán de Bahréin en 2010, según revelaba El País.

Además el Gobierno de Pedro Sánchez, que hasta ahora intentaba permanecer callado, defiende la necesidad de cambiar la Constitución para que la inviolabilidad del Monarca se ciña solo a los actos en el ejercicio de su cargo y la Moncloa abre la puerta a la posibilidad de que el exjefe del Estado abandone la Zarzuela, un hecho que ha tenido lugar el pasado sábado 1 de agosto.

El Ejecutivo intenta separar el reinado de Felipe VI del de su padre y agradece que la Casa Real esté marcando distancias frente a las acusaciones sobre comisiones irregulares cobradas por el rey eméritoen la construcción del AVE a la Meca.

La Casa del Rey se mantuvo en silencio absoluto hasta este lunes en el que informaba a través de un comunicado de la decisión de Juan Carlos I de abandonar España y trasladarse al extranjero.

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