Durante los primeros años de la crisis, la tasa de paro juvenil en España se disparó 38 puntos porcentuales entre 2008 y 2013. En aquellos años, el 55 % de los menores de 25 años estaba desempleado. Seis años después la situación ha mejorado, pero no tanto como se podría desear.

El último Informe elaborado por la Fundación Conocimiento y Desarrollo destaca que de entre todos los graduados universitarios que trabajan a día de hoy, el 37% lo hace en puestos poco cualificados. Posiciones en las que sus conocimientos y su formación no es requerida, y que acostumbran a estar por debajo de los salarios ofrecidos en su ámbito académico.

Ningún país europeo que supere estos datos, que crece cinco décimas respecto al ejercicio anterior (37,1%), alejando al país de la media del continente, que supera por poco el 23%. Solo zonas como Chipre y Grecia –con un 35,6% y 33,9% respectivamente– se quedan cerca de España, que se distancia a su vez de lugares como Luxemburgo (8%) o Portugal, República Checa, Croacia, Hungría, Dinamarca y Suecia, que se mueven entre el 14% y el 17%.

Y no es que se encuentren pocos trabajos cualificados, es que se encuentran pocos trabajos. La tasa de paro entre los graduados universitarios de España se dispara al 8,4%, sólo superada por Grecia. Ningún otro país se acerca. La de Francia se fija en el 5%, la de Portugal en el 4,7%, la de Finlandia en el 4,2% y la de Alemania en el 1,9%. Es una dinámica que afecta a todos los estratos profesionales por debajo de los 30 años: la tasa de paro juvenil sigue ubicada por encima del 30%, mientras que la general ha descendido al 14%.

Un mercado precario

España está desaprovechando su capital humano, ya que tiene una respetable masa de trabajadores formados en áreas técnicas o humanísticas, pero su mercado laboral es demasiado precario como para absorberla. Las posiciones cualificadas elevan el salario hasta un 32%, y suelen superar el umbral de los 21.500€ durante los primeros años posteriores a la universidad. 

Los propios datos del informe de CYD apuntan a una carestía de trabajo cualificado como el gran problema. El 37% de los españoles entre 25 y 64 años tiene algún tipo de estudio superior, algo por encima de la media comunitaria pero en la 12ª posición más alta del continente. En este sentido, la situación de España no tiene nada de excepcional y es muy similar a la de Francia o Países Bajos.

Otro de los problemas de esta situación, es queEspaña tiene sustancialmente menos titulados en áreas STEM (Ciencias naturales, matemáticas, estadística, tecnologías de la información e ingenierías) que otros países. Suelen ser las posiciones mejor pagadas y más solicitadas, dado que se emplean en industrias hoy con un altísimo valor añadido.

Descenso del número de universitarios

El número de graduados que producen las universidades españolas ha descendido anualmente. El año pasado fueron 191.000, un 3,4% menos respecto a 2017, en una dinámica arrastrada a lo largo de toda la década. Sin embargo, cada vez más jóvenes cursan un máster (un 12% al alza en 2018) ya que el grado es insuficiente para encontrar trabajo si no se acompaña de este título. Las universidades privadas son las grandes beneficiadas.

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