Assange actuó como periodista y está amparado por La primera Enmienda, que protege la libertad de expresión.

Julian Assange, fundador de WikiLeaks, comparecerá en el juzgado de Woolwich para ser juzgado por los 18 delitos de espionaje e intrusión informática que se le imputan y por los que podría enfrentarse a 175 años de cárcel.

Diecisiete de los cargos son relativos a la Ley de Espionaje de 1917 por obtener y publicar «información clasificada» y un último cargo por «incitación al fraude informático», por ayudar a Chelsea Manning a entrar con una identidad falsa en las bases de datos de la Administración norteamericana.

WikiLeaks filtró 400.000 documentos sobre la guerra de Irak, 90.000 sobre la guerra de Afganistán y 250.000 del Departamento de Estado de Estados Unidos. Entre ellos destaca «Asesinato Colateral» un vídeo que mostraba el bombardeo de población civil cerca de Bagdad, Irak y el «Cablegate», relacionado con los maltratos y torturas llevadas a cabo en la prisión de Guantánamo. Fue la mayor filtración de documentos secretos de la historia.

Assange actuó como periodista y por lo tanto está amparado por La primera Enmienda, que protege la libertad de expresión. Mientras, el gobierno americano pide que no se le trate como a un periodista sino como a un delincuente común que puso en riesgo la vida de gente inocente con la difusión de miles de documentos clasificados.

La justicia británica será la encargada de decidir si se extradita a Julian Assange. El juicio tendrá dos partes, una que durará hasta el viernes y una segunda parte en mayo dedicada a la presentación de pruebas. Si los jueces niegan la extradición, la decisión final será política y quedará en manos de la actual secretaria de Interior, Priti Patel. Las partes pueden recurrir en cualquier caso el fallo judicial y el destino de Assange podría quedar al final en manos del Tribunal Supremo.

Sin embargo, el abogado de Assange, Edward Fitzgerald, advierte que su cliente se suicidará si le extraditan a EEUU y argumentó que: «Sostenemos que sería opresivo e injusto exponer a Julian Assange al muy alto riesgo de suicidio, o incluso certeza, si es extraditado a EEUU»

Más allá del interés que ha despertado el juicio llama la atención el deterioro físico y mental de Assange, por lo que su abogado lo comparó con el caso del informático Lauri Love acusado también de «hacking» y que la justicia británica rechazó extraditar por «enfermedad mental».

Fitzgerald presentó una lista de argumentos contra la entrega de su cliente a EEUU porque, según dijo, «este proceso está motivado por cuestiones políticas» y constituye un flagrante «abuso de proceso».

Se prevé que a final de esta semana se posponga el juicio paras ser retomado en mayo. A partir de ahí se emitirá un dictamen que será recurrido por la parte perjudicada lo que significa que este proceso podría alargarse.

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