Se trata de un giro de guión inesperado para Trump, que se ve obligado a tomar medidas sociales, algo que nunca pasó por su cabeza.

Donald Trump logró sacar adelante la mayor rebaja de impuestos desde la realizada por Ronald Reagan, pero a menos de un año de la reelección Trump se acaba de ver abocado a impulsar un plan de rescate multimillonario para empresas y ciudadanos e incluso a activar la Ley de Producción de Defensa que permite al Gobierno intervenir las industrias para garantizar la fabricación de materiales necesarios como suministros médicos, mascarillas o ventiladores.

El presidente de los Estados Unidos ha anunciado medidas para frenar el coronavirus que continúa expandiéndose por el país de forma imparable alcanzando los 43.376 casos positivos por Covid-19, 545 fallecimientos y 295 recuperados. Entre estas medidas se encuentra destinar 500.000 millones de dólares para enviar cheques directamente a los ciudadanos.Top 8 países con más esperanza de vida

Además se destinarán 50.000 millones de dólares al rescate del sector aéreo y otros 150.000 millones de dólares a otros sectores más afectados por el coronavirus como los hoteles. También se incluyen 300.000 millones en préstamos para las pequeñas y medianas empresas.

Se aplazará también la declaración de impuestos durante 90 días y se discuten subsidios por desempleo y ayudas en las bajas laborales, así como la autorización para que la Reserva Federal preste cuatro billones más.

El Senado aprobará una ley para garantizar que las pruebas del coronavirus sean gratis y otorgará, al menos, dos semanas de baja pagada para los trabajadores afectados.

El presidente pretende expandir el uso de fármacos aún en investigación para los enfermos de coronavirus, tema que está enfrentando a la Administración de Alimentos y Medicamentos que asegura que la medida implica riesgos para los pacientes.

Los planes de los Gobiernos ni siquiera buscan reactivar la economía ahora mismo, sino contener el daño de pararla y dejar a la población dentro de casa mientras se combate la enfermedad.

Un giro de guión inesperado para Trump, que se ve obligado a tomar medidas sociales, algo que nunca pasó por su cabeza.

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