Gila acumulaba una deuda de 70 millones cuando falleció, sobre todo por gastos médicos.

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El actor y humorista Miguel Gila fallecía en Barcelona en 2001 dejando a su viuda y a su hija en una situación económica complicada. A su muerte, Gila tenía todo embargado y una deuda de 70 millones con Hacienda.

Los últimos cuatro años previos a su muerte, el humorista tuvo un médico particular lo que le ocasionó a la familia unos gastos tremendos y deudas.

Fue entonces cuando se pensó en un homenaje, que organizaría José Luis Moreno, con el que su viuda María Dolores Cabo podría llevarse veinte o veinticinco millones.

La concejalía de Cultura se puso en contacto con la productora propiedad de José Luis Moreno, Miramón Mendi SA, al que ofrecieron 12 millones de pesetas para producir el homenaje. Según Moreno, este dinero no era suficiente por lo que se puso en contacto con TVE para ver si quería participar.

Televisión Española accedió y se comprometió a pagar a Miramón Mendi SA 24.156.000 pesetas a cambio de poder retrasmitir el homenaje. La empresa de José Luis Moreno correría con los gastos de los artistas y los gastos de producción de la gala.

Por su parte, la viuda se llevaría lo que se recaudase en taquilla, que al final fueron tres millones de pesetas, mucho menos de lo esperado. Moreno, al ver los resultados, le dio a la viuda de Gila dos millones más. María Dolores al final se llevó 5 millones.

El homenaje se celebró en Madrid dos meses después de la muerte del humorista y en él participaron cantantes como Rocío Durcal, Ana Belén y Víctor Manuel, Lina Morgan, Sergio Dalma, Raúl o Juan Pardo.

La viuda de Gila se molestó al saber que los artistas cobrarían por sus actuaciones, excepto Rosa María Sardá y Tony Leblanc que trabajaron gratis. Según la productora Miramón Mendi, los gastos para pagar a Rocío Durcal ascendieron a 1.300.000 pesetas; Ana Belén y Víctor Manuel recibieron 3.000.000; Lina Morgan, 1.500.000; Juan Pardo, 800.000; Raúl, 300.000; y Sergio Dalma, un millón de pesetas.

José Luis Moreno explicó que habían cobrado muchísimo menos de lo que cobran normalmente, ya que sino no podría haberse organizado una gala como la que se montó. En el caso de Raúl, explicó que cobró 300.000 pesetas para pagar a las bailarinas que le acompañaban.

Al final, según la productora, los gastos ascendieron a 38.740.000 pesetas y los ingresos fueron de 36.156.000 pesetas .

El concejal socialista Rafael Merino denunciaba entonces que el Ayuntamiento encargase siempre estos actos a empresas privadas y denunciaba que en una operación en la que se habían movido casi 40 millones de pesetas, la viuda de Gila solo recibiese cinco.

Por su parte, José Luis Moreno explicaba que 12.650.000 pesetas se utilizaron para pagar a los artistas y el resto se emplearon para sufragar los gastos de producción. Según el conocido ventrílocuo, en la gala trabajaron más de 50 personas, entre guionistas, realizadores, productores, secretarias…

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