La estimación es que la prestación podría llegar a unos 850.000 hogares en los que viven aproximadamente 2,3 millones de personas

Este viernes el Consejo de Ministros ha aprobado una de las grandes medidas del programa del Gobierno de coalición. Se trata del Ingreso Mínimo Vital (IMV), una prestación cuya formulación se ha adelantado debido a la crisis económica generada por el coronavirus, que se ha ultimado en las últimas jornadas y que viene a poner coto a las situaciones de pobreza extrema en España. Lo han confirmado en redes sociales tanto el vicepresidente Pablo Iglesias como el PSOE.

La ministra de Hacienda y portavoz, María Jesús Montero, en la presentación de la medida, ha indicado que supone un «nuevo derecho de la ciudadanos que supone un antes y un después en la lucha contra la pobreza». 

La estimación que hace el Gobierno es que la prestación podría llegar a unos 850.000 hogares en los que viven aproximadamente 2,3 millones de personas. El 30 % de estas personas son menores de edad, el 16% de los hogares potenciales beneficiarios son monoparentales y en ellos, casi el 90% están encabezados por una mujer.

El IMV va a fijar un umbral para cada tipo de hogar, que dependerá del número de miembros, estableciéndose un complemento adicional de 100 euros para las situaciones de monoparentalidad. Está previsto que se fijen 12 umbrales que no se debe superar para que una familia reciba la prestación.

De esa manera, una vez analizadas las rentas que tenga ese hogar, el IMV cubrirá la diferencia entre la renta existente y el umbral fijado. “Las cuantías van desde el equivalente a una pensión no contributiva para un adulto solo (alrededor 460 euros al mes) a algo menos del salario mínimo interprofesional (1.000 euros al mes)”.

A la hora de recibir el IMV también habrá que someterse a un test de riqueza, “algo bastante poco común en España, pero sí habitual en otros países”. Esto significa que cuando se presente la solicitud se comprobará que el beneficiario no supere un determinado umbral de patrimonio, descontando la vivienda habitual.

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