Ilustración de Javier F. Ferrero

«Pedro Sánchez no será presidente, porque aquí, al contrario que en la literatura, el esperpento no se acaba cerrando la tapa del libro»

Lo que pasó en la tarde de ayer

A horas para la votación definitiva en la investidura el PSOE hemos asistido al enésimo esperpento de una negociación fatídica. Tras el pleno del martes la cúpula del PSOE se reunía durante tres horas para reactivar las negociaciones con Unidas Podemos y trasladarles una nueva oferta. Durante el día de ayer han estado reunidos hasta que a media tarde, Pedro Sánchez llamaba a Pablo Iglesias personalmente para lanzar un ultimátum: o aceptas lo que te damos o nada. Las negociaciones a media tarde estaban prácticamente rotas.

Después, sobre las 8:00 p.m, otra caso más de la serie de esperpentos que están siendo estas negociaciones. Telecinco anunciaba en un tuit una entrevista a Pedro Sánchez en el Informativo. Dos minutos después borraban el tuit y luego Piqueras explicaba que el gabinete de Sánchez les ofreció la entrevista, pero que a última hora cancelaron. La entrevista será hoy finalmente. ¿Cómo es posible? Nadie sabe que pasa por la cabeza del presidente.

Pero no se iba a quedar ahí, en las últimas horas el PSOE filtraba los documentos de la negociación sin más explicación donde se podía leer la propuesta inicial (titulada por la filtración del PSOE como «Exigencias de Podemos») de Unidas Podemos que incluía una vicepresidencia y cinco ministerios: de Derechos Sociales, Trabajo, Igualdad, Transición Energética y Justicia fiscal. Una hora más tarde filtraban la propuesta del PSOE (que esta vez sí, titulaban como «Propuesta» y no como exigencia) en la que se incluían varios ministerios menores y con competencias cedidas mayoritariamente a las Comunidades Autónomas (lo que significa poco margen de actuación).

El ajedrez aleatorio de Enric Juliana o cómo concederle demasiada destreza al PSOE

Sin entrar en si son ciertos o falsos estos documentos, estamos ante un episodio más -quizás el último- de unas negociaciones llevadas y pensadas con un fin: humillar al posible aliado, forzarle al «No» o a la abstención para convocar nuevas elecciones.

Escribía hace unas semanas el periodista Enric Juliana que las negociaciones estaban dirigidas por un «Ajedrez aleatorio» de Iván Redondo, haciendo referencia a una nueva forma de jugar al ajedrez creada por Boby Fisher donde las piezas de la primera fila se podrían recolocar como uno quisiese, haciendo mucho menos predecible el juego. La metáfora serviría para describir una clase de negociación donde los movimientos no estaban dirigidos por una lógica fácil de interpretar y que por lo tanto eran dificilmente predecibles.

La técnica del PSOE: distorsionar la realidad con ruido y esperpento

Sin embargo, visto lo visto hasta la fecha, en unas negociaciones que están a unas horas de llegar a su fin no parece que exista ajedrez, ni juego, tan solo ruido y esperpento. Contaba un asesor importante que cuando se tienen todas las de perder en un debate -o en nuestro caso una negociación- lo mejor es generar ruido para que la audiencia acabe derrotada y sea incapaz de distinguir la verdad de la mentira, los argumentos de los exabruptos. La técnica es sencilla de ejecutar: se trata de embrutecer el debate (o en este caso la negociación) disparando con la escopeta hacia todas partes para distraer de lo importante y para embarrar. Ni más ni menos esto es lo que ha hecho el PSOE desde el principio. Disparar mil balas; ahora en los medios, ahora en privado, ahora una cosa, luego la contraria, ahora una filtración, ahora un desmentido de esa filtración, y así hasta que nadie supiese ya que estaba pasando; hasta cansar a la audiencia y hacerla incapaz de proferir algo más allá de un mero: «Por dios que pesadilla, que se acabe ya esto y que se pongan de acuerdo».

Por eso, esta negociación es un esperpento y como en los espejos cóncavos y convexos de Valle Inclán descritos en Luces de Bohemia la realidad se deforma. En el PSOE decidieron desde el principio trazar el camino de la negociación de espejos cóncavos y convexos, pensados solo para distraer, desconcertar y perturbar a los que por allí pasaban: desde políticos hasta periodistas de toda índole. Se trataba de distorsionar, deformar y también de crear un ruido atroz que hiciese imposible asir la realidad de lo que estaba sucediendo: todo era una treta para justificar una nueva convocatoria electoral.

No negociaron nunca con nadie como certificaron ERC, PNV o incluso Compromís en el debate de investidura. Con Unidas Podemos la historia es de sobra conocida: espejos, espejos y más espejos, cóncavos y también convexos y ruido, mucho ruido. ¿El resultado? Esperpento. Fue una apuesta decidida desde el principio y auguro que no saldrá bien. Pedro Sánchez no será presidente, porque aquí, al contrario que en la literatura, el esperpento no se acaba cerrando la tapa del libro, sino que continua más allá de las técnicas de comunicación, dejando un reguero de espejos difusos que harán muy difícil reconstruir la credibilidad de los votantes en los hechos. Por lo menos para la izquierda, la derecha vive a gusto ahí; en el esperpento. Sea como sea hay un ganador en esta negociación terrible: El Ibex.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.