El acuerdo de PP, Ciudadanos y VOX vuelven a dar prioridad al uso de los vehículos a motor eliminando Madrid Central o proponiendo soterrar la Gran Vía. En ninguno de los acuerdos se hace mención a las medidas que se tienen que tomar para luchar contra el cambio climático.

La llegada a la alcaldía del Partido Popular de la mano de José Luis Martínez-Almeida gracias a los acuerdos con Ciudadanos y VOX marcará un antes y un después en la lucha contra el cambio climático.

En el punto 44 del acuerdo entre Partido Popular y VOX acuerdan estudiar el soterramiento de la Gran Vía, dando prioridad a los vehículos de motor: «Se estudiará la viabilidad técnica y económica del soterramiento de la Gran Vía, como vía de circulación alternativa y aparcamiento subterráneo«.

El acuerdo también subraya la voluntad de acabar «con la política de prohibiciones y restricciones de los últimos cuatro años de Madrid Central, recuperando la libre circulación en las vías estructurantes».

El soterramiento de la Gran Vía no solo fomentaría el uso del coche, para su construcción sería necesaria la utilización de cientos de miles de metros cúbicos de hormigón, uno de los materiales que más emisiones de CO2 generan (es la fuente de aproximadamente el 8% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del mundo, según el centro de estudios británico Chatham House).


Se acabaron las multas en Madrid Central

En cuestión de movilidad, PP y Cs acordaron ayer reconvertir la Zona de Bajas Emisiones denominada Madrid Central «bajo el criterio de nuevas áreas de prioridad residencial aportando soluciones alternativas y complementarias de movilidad a todos los sectores de la población».

Mientras se realiza esa reconversión, en la que se abrirá «un proceso de consulta a los sectores afectados para determinar y evaluar mejoras en el sistema», se impondrá una moratoria de la imposición de multas con efectos desde el 1 de julio de 2019.


Operación Madrid Nuevo Norte

En materia urbanística se aprobará «de forma urgente la Operación Madrid Nuevo Norte», anteriormente conocida como operación Chamartín, «completando la tramitación urbanística oportuna». «Sacaremos del cajón del olvido todos aquellos proyectos urbanísticos paralizados por el anterior Gobierno por puro sectarismo ideológico e impulsaremos los Desarrollos del Sureste», señala uno de los puntos del acuerdo.

La construcción de este proyecto urbanístico «afectará a la calidad del aire, al ruido y a la emisión de gases de efecto invernadero. Dada la importancia tanto de la salud de la población como de los efectos del cambio climático«, según el Observatorio Metropolitano.

La alianza de las tres derechas ha olvidado que existe un proyecto de vida y eso incluye la contención del aumento en un grado y medio de las temperaturas.

Las emisiones de CO2 que produce el ser humano deberían descender un 45 % para 2030 con relación a las de 2010.

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