Matteo Salvini, ministro del Interior italiano, ha advertido este domingo a la ONG española Open Arms: «ONG avisadas, ONG medio salvadas. Multas, incautación de la embarcación, prohibición de ingreso en aguas territoriales y en caso de desobediencia, el arresto», ha señalado Salvini.

«Creo que ya habéis entendido como funciona Italia, donde finalmente hay un Gobierno que hace que se respeten las leyes. Y ya no nos toman por tontos», agregó.

Ayer cumplió su palabra y arrestó a Carola Rackete, la capitana alemana del barco de rescate de migrantes ‘Sea Watch 3’, poco después de que atracase el buque en el puerto de Lampedusa para que pudieran desembarcar los 40 migrantes que desde 17 días se encontraban a bordo.

La capitana fue arrestada posteriormente y conducida al cuartel de la pequeña isla acusada de delitos de resistencia y violencia contra buque de guerra contemplados en el código de navegación, que conllevan penas de hasta 10 años de prisión.

Ahora, el barco Open Arms queda como único estandarte de la resistencia ante el fascismo institucional que impera en Italia y se dirige a la ruta más mortífera para los migrantes, el Mediterráneo Central, en un momento en el que nadie vigila y después del caso del Sea Watch, pero el fundador de esta ONG española, Oscar Camps, no teme las consecuencias y asegura a la agencia Efe que «de la cárcel se sale, del fondo del mar no».

«Yo también lo hubiera hecho. – Dice Camps al ser preguntado sobre Rackete-  Cualquier ser humano, no político, lo hubiera hecho. Cualquiera«.

Explica que tras seis meses bloqueados por la prohibición de salir a aguas internacionales para operaciones de rescate, no puede quedase parado ante lo que esta sucediendo en el Mediterráneo Central. «No puede ser. No me puedo quedar parado. Lo siento en el alma. Soy padre de familia. Soy el director de una organización humanitaria que protege la vida humana en el mar. Tengo unos principios y en este momento preferiría estar en la posición de la capitana del Sea Watch«, recalca y, con amargura, señala que «obedecer no lleva a nada más que a la muerte de personas«.

En caso de que se produzca un rescate, Camps lo tiene claro: «Pediremos ir a un puerto seguro, no tiene por qué ser el mas cercano. Llamaremos a todas las autoridades y contaremos todo lo que está ocurriendo y lo documentaremos gráficamente. Por eso llevamos a periodistas a bordo y por eso somos tan peligrosos«.

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