La ilustración de portada quiere representar el modelo laboral del norte europeo frente a unos españoles e italianos «vagos».

El prestigioso semanario holandés «Elsevier Weekblad» publicó una ilustración en su portada este jueves basada en estereotipos y ataca el fondo de rehabilitación pandémica anunciado por la Comisión Europea.

En la parte superior de la imagen, se muestra el trabajo de unos oficinistas y el de operadores de planta. En la parte inferior, se puede ver a un hombre y una mujer tomando el sol, disfrutando de bebidas, juegos y redes sociales. representando el modelo laboral del norte europeo frente a unos españoles e italianos «vagos».

Bajo el titular «Ni un céntimo más al sur de Europa», la revista explica en un artículo «por qué el plan de Merkel y Macron de regalar 500.000 millones no es una buena idea», y añade que unos 30.000 millones de euros saldrán de los Países Bajos.

Asimismo, la revista califica la decisión de Merkel y Macron como «perversa» porque pretende ser «una donación incondicional» a los países más afectados por la epidemia, lo que «significa una transferencia de dinero del norte al sur de Europa» y lamenta que Merkel esté «dispuesta a transferir efectivo» a países como España.

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«Los hechos muestran que los países del sur de Europa no son pobres y tienen suficiente dinero. Pueden mejorar de forma bastante fácil el poder adquisitivo de sus economías, con reformas como las que ya se implementaron en el norte», señala en referencia a las reformas aplicadas en Holanda tras la crisis financiera de 2008.

Además, asegura que hay que desmentir «varias fábulas» porque según sus cálculos los alemanes son, de media, más pobres que los franceses o italianos, y los holandeses son «solo un poco más ricos».

El medio holandés criticó la propuesta franco-alemana, aunque no mencionó la propuesta de la Comisión Europea de establecer un fondo de recuperación de 75 mil millones de euros el miércoles de los cuales nuestro país prevé acceder a algo más de 140.000 millones de euros: 77.324 de ellos a través de transferencias, y los 63.122 millones restantes en préstamos, una asignación algo inferior a la de Italia.

En 2017 Jeroen Dijsselbloen también tiraba de estereotipos sobre el sur europeo y señalaba: «El que solicita solidaridad, tiene también obligaciones. Uno no puede gastarse todo el dinero en copas y mujeres y luego pedir que se le ayude», en una clara referencia a su principal competidor, Luis de Guindos. Unas afirmaciones muy criticadas que llevaron a pedir su cese pero de las que no se arrepintió y con las que, según él, pretendía dejar muy claro que la solidaridad va de la mano de la responsabilidad y de los compromisos.

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