Uno de cada tres muertos en España es una persona mayor que vivía en una residencia

En España el nuevo coronavirus Covid-19 deja ya más de 57.000 casos positivos y más de 4.300 fallecidos. Este virus ataca principalmente a personas mayores y a aquellas que poseen enfermedades crónicas por lo que la situación es alarmante en muchas residencias de ancianos donde se registran panoramas desoladores.

El Ejército ha desinfectado 300 residencias de ancianos en todo el país en un intento de reducir las consecuencias de la epidemia pero la situación es preocupante ya que en muchas de las residencias no hay test para conocer los casos con coronavirus y además, en el caso de dar positivo o tener síntomas los hospitales no aceptan los ingresos desde los hogares de ancianos.

Sin personal sanitario

Mucho del personal sanitario de las residencias ha dejado el trabajo o está de baja y los geriátricos se ven completamente desbordados. Desde el inicio de la crisis por coronavirus, 1.307 ancianos han muerto en residencias españolas, 855 en la Comunidad de Madrid que este miércoles se convirtió en noticia al morir en una sola residencia 24 mayores desde que comenzó la crisis sanitaria. 

«Estamos viendo que el sistema público de salud está totalmente colapsado. Sanidad nos ha solicitado que seamos capaces de atender a los mayores en nuestros centros, aunque den positivo o tengan el cuadro médico que tengan», explica Ignacio Fernández, presidente de la Federación Empresarial de la Dependencia.

Muchos de los trabajadores de las residencias aseguran que a día de hoy no han recibido por parte de ninguna institución pública ni test ni material para el equipo sanitario. «Nosotros somos los posibles contagiadores a nuestros mayores y ante esta situación algunos pedimos mascarillas, nos las dieron a regañadientes, pero en general la gente está trabajando sin mascarillas, sin guantes», dice una de las trabajadoras de una residencia. 

El Gobierno recalcó esta semana que los mayores están entre sus principales objetivos. «Las residencias de personas mayores son una prioridad máxima para el Gobierno. Vamos a ejercer un máximo control en estos centros para mayores», dijo Salvador Illa, ministro de Sanidad. 

La historia de Rafael Aguilera

Hace unos días conocíamos la historia de Rafael Aguilera, el alcalde de Alcalá del Valle, que junto a cuatro concejales atendían la residencia municipal del pueblo después de que buena parte de sus trabajadores cayeran enfermos. El centro contaba con 58 positivos, 20 trabajadores y 38 residentes, de los cuales uno había fallecido, y Aguilera denunciaba la falta de limpiadores, auxiliares y médicos para atender a los mayores.

«No voy a permitir que nuestros mayores se mueran en nuestra residencia. Lo que está matando a la gente es el sistema. Ayer se nos murió una persona en las manos porque no llegaba el oxígeno», señalaba el alcalde.

Las instituciones reaccionaban ante el grito de alarma del alcalde y los ancianos que quedaban en las instalaciones han sido desalojados en autobuses y ambulancias escoltados por la Guardia Civil lejos de Alcalá del Valle, donde el foco de la residencia la ha convertido en el punto de mayor concentración de casos de la provincia de Cádiz.

Evitar el contagio y conseguir más manos, clave

Evitar el contagio masivo en residencias evitará el colapso en los centros hospitalarios por lo que es necesario medidas de refuerzo como la habilitación de zonas de aislamiento o limitación de contactos y procurar que las personas con síntomas no utilicen las zonas comunes.

Ante la falta de manos, el departamento que dirige Pablo Iglesias, la vicepresidenta de Derechos Sociales y Agenda 2030, han acordado con las comunidades autónomas la flexibilización en las exigencias para contratar trabajadores, medida que tendrá un plazo de tres meses prorrogables.

Podrán realizar tareas en residencias, centro social o ayuda a domicilio personas con experiencia en cuidados aunque no posean titulación, siempre que se acredite que no hay demandantes de empleo con las titulaciones requeridas y deberán someterse a una formación práctica en las entidades o empresas que suministren el servicio.

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