Didier Lombard, presidente de France Telecom, en Cannes, Francia, el 9 de abril del 2008. Lombard está acusado de cultivar un ambiente estresante en la empresa, ahora llamada Orange, que llevó a varias personas a suicidarse, se informó el 6 de mayo de 2019. (AP Foto/Lionel Cironneau, File)

El juicio contra France Télécom (la actual Orange) por la política de empresa que provocó hace diez años una ola de suicidios entre los trabajadores de este grupo francés, en la que 35 empleados se quitaron la vida, comenzó el lunes en el Tribunal Correccional de París.

La empresa, pública hasta el 2004, es juzgada como persona moral por «acoso moral institucional». Según el código penal francés el «acoso moral» está determinado por «acciones repetidas que tienen como objeto o efecto la degradación de las condiciones de trabajo».

En el banquillo de los acusados se sientan Didier Lombard, que dirigió France Télécom de 2005 a 2010, y otros seis directivos de esta empresa. Son juzgados por «acoso psicológico» y «complicidad en acoso psicológico».

El juicio está previsto que dure dos meses y medio y en él participarán unos 50 testigos y partes civiles para intentar determinar si la política de la empresa fue la causante de esta «espiral de suicidios», como la definió la propia dirección de la compañía. De ser encontrados culpables, los directivos de France Télécom podrían ser condenados a un año de cárcel y a pagar una multa de 15.000 euros.

Estos directivos pusieron en marcha un complejo programa de reestructuración que tenía como objetivo el despido de 22.000  de sus 120.000 empleados y 10.000 cambios de puestos de trabajo. En esta causa los magistrados retuvieron los casos de 39 empleados: 19 se suicidaron, 12 intentaron hacerlo y 8 sufrieron un episodio de depresión o baja laboral.

El caso estalló hace diez años, cuando un empleado de France Télécom de Marsella, que se suicidó en julio de 2009, acusó en su nota de suicidio a la compañía de ser la causante de su muerte y denunció una «gestión (de empresa) basada en el terror».

Tras su muerte, se hizo público que 35 empleados de esta compañía telefónica se habían quitado la vida entre 2008 y 2009, algunos de ellos en su lugar de trabajo. También hubo varios intentos frustrados de suicidio y muchas bajas laborales por depresión.

Los sindicatos denuncian que los directivos de la compañía pusieron en marcha «un sistema de acoso generalizado para forzar a 22.000 empleados abandonar la empresa entre 2006 y 2008», en un plan conocido como «plan NExT».

Los despidos «se harán de una forma u otra, por la ventana o por la puerta», dijo entonces Lombard, una frase que los jueces de instrucción consideraron «funesta». Hay «una moda de suicidios», dijo este directivo de France Télécom en otra desafortunada declaración.

Es la primera vez que una empresa del CAC 40 (los 40 valores más significativos de las empresas que cotizan en la Bolsa de París) es juzgada en Francia por «acoso psicológico».

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