En la actualidad estos certificados son bastante infrecuentes en Francia, pero sigue siendo una realidad existente.

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A pesar de que hoy en día en Francia la práctica y certificación de la virginidad en personas musulmanas no está muy extendida, sigue siendo latente sobretodo en matrimonios desfavorecidos que van a casarse a sus países de origen. En estos casos un ginecólogo debe confirmar por escrito que su himen está intacto

La OMS en 2018, igual que ahora el gobierno francés, consideran esta práctica como algo arcaico que vulnera los derechos de la mujer.

La Vanguardia, sin embargo, alude a que esta medida no cuenta con todo el consenso absoluto, ya que por ejemplo «la ginecóloga Ghada Hatem, fundadora de la Casa de las Mujeres de Saint Denis –suburbio del norte de París–, donde acogen a mujeres maltratadas, piensa que el certificado puede ayudar a algunas chicas temerosas de represalias, que pueden llegar a la muerte, o de exámenes brutales fuera de Francia. Hatem reconoció en una entrevista en France Inter que a menudo no son vírgenes pero ella les emite el certificado. Según la ginecóloga, es más frecuente hoy la consulta para reparar el himen –y simular que la chica nunca ha tenido relaciones– que para un documento de virginidad».

El ministro de interior, Gérald Darmanin, por otro lado argumentó que «Nuestro papel es permitir a judíos, musulmanes, católicos y protestantes, a todos los que creen en Dios, practicar su religión, pero sin cerrar los ojos a quienes ponen la fe por encima de la ley”.

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