La Conferencia Episcopal de Francia creó el año pasado una “comisión independiente” encargado de estudiar los casos de pederastia en el seno de la Iglesia católica francesa desde hace casi siete décadas. 

Las primeras conclusiones de esta comisión ofrecen ya un panorama de la magnitud y profundidad de un problema que ha provocado una profunda crisis en la jerarquía eclesiástica nacional y en la sociedad francesa.

Un primer informe señala que en solo cinco meses se han recibido 2.800 denuncias de posibles víctimas que, en el momento de sufrir los abusos, la mayor parte de las veces a manos de un cura, eran menores de edad y más de un tercio apenas había cumplido los diez años. La gran mayoría han sido por teléfono o por correo, pero hasta un centenar de presuntas víctimas se han personado ante los investigadores para dar su testimonio.

Por el perfil de los denunciantes, en su inmensa mayoría (82%) de edades entre 50 y 70 años o más, “la mayoría de los abusos reportados se produjeron entre los años 1950, 1960 y 1970, mucho más que las décadas posteriores”, dijo Sauvé. Aunque, según indica el texto, “sin duda, la investigación no ha concluido”.

Las cifras reveladas son mucho más altas que que las que se creían en un primer momento. Una “parte significativa” de las personas que han dado el paso y han denunciado en los últimos meses los abusos sufridos en la Iglesia “jamás se lo han contado” siquiera a sus parientes o amigos, ha apunta el informe.

El grupo de trabajo que ha desarrollado el informe ha reconocido que han tenido que cambiar un poco su estrategia a la vista del impacto de los testimonios. En un principio, la comisión no consideró que escuchar directamente a las víctimas fuera a constituir una “pieza decisiva” de la investigación. Sin embargo, tras escuchar los testimonios se ha cambiado de parecer y se dará más protagonismo a los testimonios directos.

“Percibimos también el sufrimiento y traumatismo profundo sufrido por las heridas que han quedado y la gestión de los casos que, en el pasado, fue a menudo deficiente”, ha indicado el presidente de la Comisión. En muchos casos, se trata de “vidas arruinadas” por los abusos sufridos: “Es una experiencia de la que no se puede salir ni inalterado ni indemne”, ha subrayado. Gracias a estos testimonios, ha agregado, “percibimos y comprendemos mejor el contexto de urgencia de los abusos y las consecuencias que estos abusos han podido tener”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.