Un portavoz de Google, en declaraciones a la Cadena SER, confirmaba hace apenas unos meses que la multinacional tan solo almacena las consultas de voz recibidas tras reconocer la palabra clave Ok Google tanto en su asistente personal como en sus altavoces inteligentes y que las procesa a través de una inteligencia artificial.

Pero esto no era para nada cierto. Un informe publicado recientemente en el medio belga VRT, revela que los empleados de Google escuchan las grabaciones realizadas con los altavoces inteligentes de Google Home y el asistente de Google en los teléfonos móviles.

Según el informe en cuestión, un supuesto subcontratista que trabajaba transcribiendo los archivos para mejorar el software de reconocimiento de voz, logró averiguar dónde se encuentra el domicilio de más de un millar de holandeses y belgas que utilizaban este servicio.

El gigante electrónico ha reconocido, tras la publicación de este informe, a través de su blog corporativo que «expertos del lenguaje» contratados por la firma escuchan aproximadamente el 0,2% de las conversaciones que los usuarios mantienen con su asistente virtual para «comprender las particularidades y acentos de cada idioma en específico».

A pesar de que la compañía dispone de varias herramientas para evitar que el software interprete un sonido erróneamente como la palabra clave para activarse, 153 de las más de 1.000 conversaciones filtradas procedían de conversaciones en las que que nadie dio la orden de activación al asistente virtual. Conversaciones entre las que se encontraban llamadas telefónicas entre padres e hijos, llamadas profesionales, discusiones y escenas tanto de sexo como de violencia.


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