La niña de 16 años Greta Thunberg ha tomado mucha fuerza en los últimos tiempos. Su influencia es incontestable y su visibilidad supone una gran presión a los líderes mundiales para que tomen las medidas necesarias para luchar contra el cambio climático. Sin embargo, junto a ella hay «otras Gretas».

Mujeres invisibles para el mundo que llevan tiempo luchando por un cambio ecológico y de sistema. Líderes indígenas que llegan a Nueva York para reclamar que la humanidad se una en defensa de la Madre Tierra en la Huelga Mundíal del día 27.

Estas mujeres y sus territorios forman parte de una Alianza Global de Comunidades Territoriales que abarca 16 países y las regiones de la cuenca del Amazonas, cuyos representantes se reunieron esta mañana para recabar fuerzas en un desayuno previo a las manifestaciones.

María José Bejarano de Oliveira

«Necesitamos ayuda urgente, no dejar que por temas empresariales y políticos se pierdan la naturaleza y las personas indígenas», exhortó a la agencia Efe la joven boliviana María José Bejarano de Oliveira, de 18 años, seleccionada por su comunidad para representar el la Huelga Mundial a la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia.

«Los Pueblos Indígenas Chiquitanos de Bolivia están en una situación devastadora, van cuatro millones de hectáreas quemándose y el Gobierno no declara desastre nacional», explicó Bejarano.

Artemisa Barbosa Ribeiro

Con diadema de plumas y su cara, pecho y brazos pintados, también se encuentra en Nueva York la brasileña Artemisa Barbosa Ribeiro, de 17 años, una combativa activista del pueblo Xakriabá que recientemente acompañó a Thunberg a exigir soluciones al Congreso de Estados Unidos.

Barbosa arremetió contra el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, y criticó que «se está derramando sangre indígena cada vez que el Gobierno recibe dinero» para proyectos que destruyen la naturaleza, «que es la vida de todos, no solo de nosotros».

«Como jóvenes indígenas pedimos a la humanidad que se una en la lucha», agregó la joven procedente del estado de Minas Gerais, donde la labor minera ha contaminado el agua, reducido los recursos de sus habitantes y provocado sus muertes, denunció.

Militza Lízbeth Flaco Suira

La panameña Militza Lízbeth Flaco Suira lamentó la deforestación en el territorio cercano a la frontera con Colombia: «Ver que el cambio climático está destruyendo a nuestra Mamá Tierra me rompe el corazón. Estamos aquí para unir fuerzas con los activistas, no solo somos los indígenas peleando, la lucha es de todos», reiteró.

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