Tenía 26 años cuando desapareció, el 12 de diciembre de 2018.

Un año sin Laura Luelmo Hernández, una joven artista y profesora que había estudiado Bellas Artes en Salamanca y acababa de trasladarse a cubrir una plaza de educación plástica en un instituto onubense. Cinco días después, su cuerpo fue hallado con signos de violencia a cinco kilómetros de la casa que había alquilado en el pueblo de El Campillo. El crimen fue en un principio confesado por su vecino, Bernardo Montoya, quien permanece en prisión provisional por presuntos delitos de detención ilegal, agresión sexual y asesinato.

Postales para Laura

Ahora, la Universidad de Salamanca (USAL) en la que la joven se graduó, ha creado el Premio Laura Luelmo de Arte Contemporáneo, “por la igualdad de género y contra la violencia sobre la mujer”, en el que han podido participar todos sus estudiantes. Las obras premiadas se expondrán en la Hospedería de Fonseca, junto a otras seleccionadas, desde el próximo 11 de diciembre y hasta el 19 de enero. En el mismo espacio habrá lugar también para las Postales para Laura, una llamada a la participación en su memoria ideada por la asociación de mujeres artistas “Blanco, Negro y Magenta” y puesta en marcha en colaboración con la USAL, la UNED y la Fundación Entredós, de Madrid.

Postales para Laura

“Pensamos en un premio artístico con su nombre, como antigua alumna nuestra y como profesora de arte, y nos implicamos desde el principio en la iniciativa de las postales. En todo momento estuvimos, además, en contacto con sus familiares para contar con ellos”, explica Inmaculada Sánchez Barrios, directora de la Unidad de Igualdad de la Universidad de Salamanca que ha impulsado este proyecto.

Postales para Laura

El feminicidio de Laura Luelmo, como el reciente de Marta Calvo o los de otras mujeres, no constan en los registros oficiales como violencia de género en España, que se circunscriben a los cometidos por hombres con los que mantuvieran una relación de pareja o ex pareja. Aún están pendientes de incorporar a la estadística, en aplicación del Convenio de Estambul del Consejo de Europa, ratificado por nuestro país en 2014, y como recoge el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, firmado en 2017. De modo que cuando se recoge la cifra de 1.033 mujeres asesinadas en España desde 2003 –año en el que comienzan estos registros oficiales–, la dimensión del problema de la violencia homicida contra las mujeres no alcanza a verse en toda su magnitud. En lo que llevamos de 2019, 55 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o exparejas, mientras el observatorio de la sociedad civil Feminicidio.net registra un total de 99 asesinatos de mujeres.

Así, la ampliación del concepto es una de nuestras asignaturas pendientes. A los efectos del Convenio de Estambul, se entiende la violencia contra las mujeres como una violación de los derechos humanos y una forma de discriminación, y designa actos contra ellas basados en el género que impliquen daños o sufrimientos de naturaleza física, sexual, psicológica o económica. Este acuerdo define como “género” los papeles, comportamientos, actividades y atribuciones socialmente construidos que una sociedad concreta considera propios de mujeres o de hombres. Por su parte, el Pacto de Estado en esta materia incluye como uno de sus ejes la mejora del conocimiento de todos los tipos de violencia sobre las mujeres, aportando datos más fiables, completos y detallados sobre sus formas, incidencia, causas y consecuencias.

Postales para Laura

Más allá de los asesinatos, que se situarían en la punta del iceberg, en la violencia de género en España hay otros datos reveladores. Como muestra, según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer de 2015, el 24,2% de las mujeres residentes en España de 16 o más años han sufrido violencia física o sexual, o ambas, a lo largo de sus vidas. Las cifras del Ministerio del Interior registran 13.811 denuncias por delitos sexuales en 2018. Esto supone un aumento del 60% desde 2012. El 90% de las víctimas son mujeres, prácticamente todos los victimarios son varones. La tendencia ascendente no significa necesariamente que se cometan más delitos, sino que se denuncien más, o ambas cosas a la vez. En cualquier caso, la realidad que revelan las estadísticas debería ser una innegable cuestión de Estado.

Si el 12 de diciembre se cumple un año de la desaparición de Laura Luelmo, también está próximo a acabar el propio 2019, un momento en el que los balances estarán sobre el papel. Para Inmaculada Sánchez, “la sociedad está tomando conciencia en su mayoría, eso es imparable a pesar de una minoría que lo niega, esto se ha abierto. Ahora bien, las estadísticas nos dicen que a pesar de las leyes o de las grandes manifestaciones, en cuanto a la protección en los casos más graves de violencia no hemos llegado a índices más adecuados”, señala.

I Premio Laura Luelmo de Arte Contemporáneo. Daniela Somoza Gabrieli, Sin título. Impresión electrónica.

Frente al amplio consenso social acerca de la relación de la cultura machista subyacente con las conductas violentas contra el sexo femenino, en el plano político el voto y la representación negacionista –bajo la consigna “la violencia no tiene género”– han irrumpido con fuerza en este mismo tiempo. Las elecciones al parlamento andaluz se habían celebrado pocos días antes, el 2 de diciembre de 2018, con un resultado llamativo de la extrema derecha: 12 escaños. En el Congreso de los Diputados obtenía 24 escaños en abril, para llegar a 52 en la segundas elecciones de 2019.

El primer premio Laura Luelmo de la Universidad de Salamanca ha recaído en el trabajo de una estudiante de arte, Daniela Somoza Gabrieli, que ha creado una impresión electrónica al modo de una gráfica. El aspecto de fría estadística de computadora sorprende cuando se observa cómo el área está formada por multitud de palabras en repetición, “guapa, bonita, princesa, cariño, mi amor”… hasta llegar a un “¿quién soy?” que apenas aparece. Para la directora de la Unidad de Igualdad, como parte del jurado, “llama la atención en esta imagen la referencia a las coordenadas de tiempo y lugar, que en la historia de Laura fueron fundamentales”, explica. Efectivamente, la joven profesora apenas acababa de llegar a su nuevo destino y tenía por delante una carrera que empezar. En las obras seleccionadas, explica la directora de Igualdad, se han valorado estas alusiones a la violencia más reflexivas que explícitas, al modo de metáforas o poemas de un lenguaje visual contemporáneo. Tanto en la composición del jurado como en los premios de este primer año hay una abrumadora mayoría de mujeres, algo que es completamente inverso a la tónica general de los premios artísticos que se convocan y fallan en nuestro país.

Diseño de Laura Luelmo para el 8 de marzo

“Una profesora, una maestra, una hija, una mujer, una persona, una artista, Laura era todo eso y más…”, escrito, con letra infantil, en el reverso de una tarjeta. La primera idea de las Postales para Laura partió, a finales de 2018, de la asociación feminista “Blanco, Negro y Magenta”, y consistió en recoger, a la vuelta de correo, tarjetas ilustradas con dibujos, fotos, collages y mensajes. A las recibidas entonces en Madrid se unirán las de la convocatoria de Salamanca, llegando en total a más de 300 pequeños originales, cuyo destino final será la entrega a su familia. Postales para Laura es un conjunto de reivindicación y de duelo ante el que es difícil permanecer indiferente, más aún teniendo en cuenta que docenas de ellas las han enviado estudiantes de catorce o quince años. “Estamos seguras de que Laura Luelmo compartía estos valores, porque así lo atestiguan sus allegados y lo reflejan sus palabras, actos y trabajos. Laura era feminista y su diseño para el 8 de marzo es ya un icono en la memoria de todas”, afirman desde la asociación.

Dedicatoria en Postales para Laura.

Desde el alba de los tiempos, los seres humanos han honrado la memoria de quienes quedaban atrás. El 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, las militantes feministas leen en público todos y cada uno de los nombres de las mujeres asesinadas por el terrorismo machista. “Querida Laura”, dice otra tarjeta, “aquí, hermana, seguimos luchando como siempre por una libertad real y no dejaremos que tu nombre se olvide”.

In memoriam.

Ana de Blas, diciembre de 2019

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