«El fascismo se centra en una persona, el líder, representa a ese grupo. Es hipermasculino e hiperpatriarcal», señala el profesor Jason Stanley

En su nuevo libro “How Fascism Works: The Politics of Us and Them” (Cómo funciona el fascismo: la política de nosotros y ellos), el profesor de Yale Jason Stanley advierte acerca de los peligros de normalizar la política fascista. Sobre ello lo entrevista Amy Goodman en Democracy Now! 

“Cómo funciona el fascismo: la política de nosotros y ellos”, que así se llama el libro, se centra particularmente en la situación política actual bajo el Gobierno de Trump, argumentando que el presidente no es una anomalía en la historia estadounidense, como muchos piensan.

Stanley afirma que: “En su propia historia, Estados Unidos puede encontrar un legado tanto de lo mejor de la democracia liberal como de las raíces del pensamiento fascista. (De hecho, Hitler se inspiró en la Confederación de Estados Unidos y en las leyes de Jim Crow)”.

El profesor advierte sobre los peligros de normalizar la política fascista, diciendo: “Lo que la normalización hace es transformar lo moralmente extraordinario en algo normal. Nos hace capaces de tolerar lo que antes era intolerable al hacer que parezca que así es como siempre han sido las cosas”.

El reconocido divulgador indica sobre el fascismo que «es una ideología basada en el poder. La democracia liberal se basa en la libertad y la igualdad. La libertad y la igualdad requieren de verdades, porque necesitas verdades para decirle verdades al poder. Si te mienten, no eres libre». «Nadie piensa que la gente de Corea del Norte sea libre. Les han mentido. Si vas a atacar a la democracia liberal y reemplazarla con poder, necesitas acabar con la verdad», subraya.

«El fascismo es una ideología basada en el poder y la lealtad. Se basa en el hipernacionalismo, en la lealtad a un grupo. Y una persona, el líder, representa a ese grupo. Es hipermasculino e hiperpatriarcal», indica Stanley.

Los pilares del fascismo según Jason Stanley

  • Un pasado mítico, un gran pasado mítico que el líder rememora.
  • Propaganda. Hay un cierto tipo de propaganda fascista en donde todo se invierte. Las noticias se convierten en noticias falsas, la anticorrupción es corrupción.
  • Antiintelectualismo. Como dijo Steve Bannon: “La emoción y la rabia son las que impulsan a la gente a votar. fueron elegidos con frases como ‘¡Enciérrala!’ y ‘¡Construyan el muro!’” Hitler, en su libro “Mi Lucha”, decía que la propaganda debe ser atractiva para las personas menos educadas.
  • Irrealidad. Tienes que acabar con la verdad. La razón es reemplazada por teorías conspirativas. Empecé a escribir y salí de mi círculo académico en el año 2011, cuando escribí un artículo sobre “birtherism” (teoría conspirativa que afirmaba que el expresidente Obama no había nacido en EE.UU.), porque preví un auge de las teorías conspirativas, y ese es un signo profundamente preocupante.
  • Irrealidad. Cuando acabas con la verdad, lo único que queda es la lealtad.
  • Jerarquía. En la política fascista el grupo dominante es mejor que todos los demás. Ellos eran como esas grandes personas del pasado, que merecen respeto solo por ser quienes son.
  • Victimización. En el fascismo, el grupo dominante es la gran víctima. Los hombres son las grandes víctimas del feminismo usurpador. Los blancos son las grandes víctimas de los negros. Los alemanes son las grandes víctimas de los judíos. Ley y orden. ¿De quién son víctimas? Son víctimas de los otros grupos, que son criminales. ¿Qué tipo de criminales? Violadores.
  • Ansiedad sexual. El pilar nueve es Sodoma y Gomorra. Los verdaderos valores vienen del corazón del país. La gente de la ciudad es decadente.
  • “Arbeit macht frei” —”El trabajo te hará libre”—. Los otros grupos son vagos. No solo son criminales; son también vagos. En el darwinismo social todo se basa en ganar.

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