Avalmadrid tiene cubiertas sus provisiones y fallidos mediante un contrato de reafianzamiento con la Compañía Española de Reafianzamiento (Cersa), una sociedad pública que otorga el respaldo del Estado a los riesgos asumidos por las 18 sociedad de garantía recíproca (SGR) que hay en España.

Sin embargo, Cersa sólo ofrece una cobertura parcial y para completarla, Avalmadrid firmó en octubre de 2011 un convenio de reafianzamiento con la Comunidad de Madrid que le permite reavalar hasta un 75% de sus operaciones. 

MC Infortécnica, la empresa de la que eran socios los padres de Isabel Díaz Ayuso, tenía que devolver a Avalmadrid los 400.000 euros que le prestó en 2011, pero ni movió un dedo para que los devolviesen ni tampoco actuó judicialmente contra los avalistas de la empresa, los progenitores de la actual presidenta de la Comunidad de Madrid y otros tres matrimonios, según informa Infolibre. Sin embargo, reavaló la operación. 

Los avales concedidos a Avalmadrid entre Cersa y la Comunidad madrileña ascendieron a 308.154 euros, según el medio digital. De esa cantidad, 206.123 euros corresponden a Cersa y los 102.030 euros restantes, a la Comunidad de Madrid. Es decir, una parte significativa del préstamo que dejaron impagado los padres de Ayuso la va a acabar pagando el Gobierno que ahora preside Ayuso. Cosas del destino.

Avalmadrid permitió con su desidia que los morosos fueran traspasando los bienes que habían usado como aval y cuando le entregó el expediente a Cobralia, habían desaparecido siete de los 14 bienes inmuebles que los socios de la empresa tenían en propiedad en el momento de solicitar el préstamo. Ocho inmuebles cambiaron de titular a través de donaciones o ventas prohibidas por la ley (Isabel Díaz Ayuso y su hermano entre ellos) y el resto ya estaban hipotecados, así que les fue imposible venderlos o donarlos.

El aval de Ayuso y el posible alzamiento de bienes

A inicios de 2011, Infortécnica tramita un aval de Avalmadrid. El ente da el visto bueno si aporta una tasación de una nave industrial en Sotillo de la Adrada (Ávila), perteneciente al padre de Díaz Ayuso, que llegue a los 200.000 euros. Los tasadores valoran la finca en 213.596,40 euros.

En marzo del mismo año, el coordinador del departamento de riesgos de Avalmadrid avisa al responsable del ente de que la tasadora muestra dudas sobre la finca que ofrece como contraprestación la empresa solicitante. En media hora, tiene respuesta. Hay que conceder el aval: “Ok, adelante”, le contestan. Al final se avalan 400.000 euros.

El 14 de julio de 2011, Isabel Díaz Ayuso escribe a un directivo de Avalmadrid. Quiere informarse del aval. Inicia un intercambio de correos en el que expresa sus dudas sobre los socios de sus padres y describe la mala situación de la empresa.

En octubre de 2011,los hijos del matrimonio Díaz Ayuso aceptan la donación de dos viviendas de sus padres, un posible alzamiento de bienes. Posteriormente, llegan los impagos.

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