Las empresas del sector de la moda, quienes facturan millones de euros, tienen la responsabilidad de que sus trabajadores de la confección los reconozcan como parte formal de sus cadenas de suministro.

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Los trabajadores de la confección en India y Bangladesh enfrentan algunas de las peores condiciones de trabajo en el planeta, pero cuando se combinan condiciones ya terribles con una pandemia, se convierte en semi-esclavitud.

En un informe de Global Labor Justice, se observó que “en toda Asia, las trabajadoras de la confección constituyen la gran mayoría de las trabajadoras de la confección del mundo. En Bangladesh, Camboya, Indonesia y Sri Lanka, las trabajadoras representan entre el 80 y el 95 por ciento de la fuerza laboral de la confección. En India, las mujeres representan entre el 60 y el 75 por ciento de la fuerza laboral”.

El informe señala que en la parte inferior de las cadenas de suministro de marcas como H&M, encontraron trabajos de baja calificación, a corto plazo y con salarios bajos, lo que hace que las mujeres que trabajan en estas fábricas sean vulnerables a la violencia y el acoso por motivos de género. 

En tiempos ordinarios, las condiciones de trabajo de fábricas como estas ya son insoportables para los trabajadores de la confección con salarios bajos, pero desde la propagación mundial de COVID-19, las cosas han empeorado. A principios de este mes en India, Gokaldas Exports, el fabricante de ropa más antiguo de Karnataka, que suministra ropa a GAP, H&M, Reebok y Adidas, entre otros, cerró sus puertas sin previo aviso, dejando a 1300 trabajadores de la confección repentinamente desempleados.

Las protestas son habituales, pero no están teniendo repercusión en los medios. En este vídeo publicado por Jeffher Manson, se puede ver como trabajadores de la confección en la fábrica de proveedores de H&M Euro Clothing en Bangalore, India, protestan por el cierre de la fábrica después de que H&M cancelara pedidos y se negara a pagar por el trabajo realizado.

Las empresas del sector de la moda, quienes facturan millones de euros, tienen la responsabilidad de que sus trabajadores de la confección los reconozcan como parte formal de sus cadenas de suministro. Deberían ofrecerles los mismos derechos y protecciones que ofrecen a su personal interno. Para los consumidores británicos, es crucial que despertemos de las atrocidades cometidas en todo el mundo en nombre de nuestras marcas favoritas de moda rápida.

Fuentes: The Independent, Gulf Today, Jeffher Manson.

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